Y, El Último Hombre

Hoy, comic indispensable. “Y, El Último Hombre”, por Brian K. Vaughan y Pia Guerra.

Los chicos somos idiotas. Llevo semanas diciéndolo y voy a terminar por creérmelo. Somos necios, simples, poco detallistas, nuestro pensamiento es lineal y nos preocupamos por las cosas básicas.

“Y, El Último Hombre” parte de una premisa interesante y la desarrolla de una forma sencilla y verosímil. Un día sucede el holocausto. Todos los hombres del mundo, excepto uno, mueren. Eso incluye a los animales y todo auqello que incluya el cromosoma Y en su pauta genética, con lo que de repente la vida en el planeta Tierra tiene fecha de caducidad.

“Y”, la persona a la que hace referencia el título es Yorick, un escapista aficionado acompoñado de Ampersand, un mono macho que de manera incomprensible también ha sobrevivido a la debacle. El mundo, de manera casi milagrosa, consigue seguir adelante (me gustaría ver cuánto dura en el caso opuesto) y Yorick parece más preocupado en encontrar a Beth, su prometida que se encuentra en la otra punta del mundo, que en encontrar respuestas o soluciones al gran problema.

La historia no está completa y, en el número 48, aún no se ha desvelado el porqué de la catástrofe, con lo que la cosa puede ir a peor, pero unos guiones entretenidos se suman a un dibujo limpio y bastante clásico para conformar una historia curiosa y entretenida. Siempre estamos a tiempo de resoluciones chuscas del estilo deus ex machina, o “todo fue un sueño” que acaben convirtiendo un comic imprescindible en uno olvidable pero el viaje de momento es plácido.

Y además hoy no tengo el día.

En la foto, Batman el día que salió por primera vez de paseo. De las pocas cosas que me animan en días como hoy

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En otro orden de cosas, ayer me quedé sin gasolina.

Por primera vez en un mes y medio, hoy se me han caído las paredes de la casa encima. Me siento abrumado por temas que no vienen al cuento y descubro que Peter Pan nunca estuvo ahí, ni siquiera su sombra. El modo shuffle de iTunes me escupe a la cara “One” y y no puedo seguir fingiendo que la humanidad tiene razón. No la tiene, la humanidad es estúpida. Nunca he sido frío. Ya sólo me queda aferrarme a cosas tangibles: es domingo 28 de octubre, hemos ganado por cuatro a uno, los platos están sin fregar aún, el comunismo nació muerto, las canciones no me cantan sólo a mi y en dos meses me habré ido muy lejos de aquí. ¿Alguien me presta una escafandra?

Si se nos acaba la gasolina, me muero.

Número de familiares en el extranjero: 1. Compraré dólares. Compra tú entradas.

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