Cinco Condiciones

 

Hoy, película interesante. “Cinco Condiciones” (2003), de Jørgen Leth.

El arte, esa cosa. Difícl de apreciar, imposible de definir, esquivo, bello e inútil. El arte aprende de la vida en la misma medida en que la define, y es contaminado por el ojo del creador. La película de hoy es una auténtica obra de arte. Y la ha perpetrado un auténtico hijo de puta.

“El Hombre Perfecto” es un cortometraje dirigido por Jørgen Leth en 1967, una joya bella y perfecta, y “Cinco Condiciones” trata de la reunión que mantiene Leth con su buen amigo y admirador Lars Von Trier. Este le propone a Leth que vuelva a rodar su corto cinco veces pero con las condiciones que él le imponga, para demostrar su valía como director. Así pues, vemos cómo el bueno de Jørgen trata de vencer las dificultades que el hijo de puta de Trier le va poniendo en forma de zancadilla (rodar en Cuba, que sea él el protagonista, que ninguna secuencia supere los 12 fotogramas, etc.) y el resultado de los cinco cortos.

Es una película intersantísima, porque nos brinda la oportunidad de acercarnos a la forma de trabajar de Leth, mucho mejor que cualquier making of para entender cómo se gesta una película, amén de permitirnos comprobar cómo de cierta es la leyenda de que Lars Von Trier se porta como un hijo de puta con sus actores y amigos.

Al final, se nos demuestra que la película nos es un divertimento más de Lars para demostrar lo listo que es o lo creido que se lo tiene, sino un regalo que le ofrece a su amigo para demostrarle su aprecio y su consideración como mejor director que haya existido jamás, desmontando la imagen de tipo frío, engreído y de vuelta de todo, a la par que nos brinda una película magnífica.

Qué hijo de puta.

En la foto, monumento a los muertos de la Marina durante la Segunda Guerra Mundial. Henry Peter Lobeck. Ayundante de torpedero.

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En otro orden de cosas, la de anoche fue una noche interesante. Me apetecía un montón salir porque se me habían desmontado los cuatro planes que tenía para la tarde, así que me desquité. Fue una noche con bastante sexo oral, estuvimos hablando casi todo el tiempo de ello, y hubo dos grandes temas: “Hombres: el tamaño SÍ importa” y “¿Es lo mismo follar que hacer el amor?”. Por segunda vez en menos de un año me fui a casa en bus y acabé llegando en taxi.

El martes, palabra bonita.

Número de familiares en el extranjero: 1. Cuenta con tu iPod, nano.

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