Rejoicing In The Hands – Devendra Banhart

Hoy, buena música. “Rejoicing In The Hands”, por Devendra Banhart.

¿Qué hace que alguien sea especialmente moderno? ¿Qué oculto signo le señala como el más moderno de la manada? ¿Qué marca especialmente al ganado? ¿La ropa? ¿La actitud? ¿Su conversación? Normalmente, diría “los complementos” pero no. Lo que marca es hablar (frecuentemente sin conocimiento de causa) de cosas que nadie más conoce. Ser “el primero en”.

Es por ello que manda huevos que una persona rabiosamente moderna como servidor no haya descubierto más que recientemente a Devendra Banhart. Sí, leer lo que se dice leer, hace un tiempo que lleva este tipo paseando su magnífica barba por toda revista de tendencias o música moderniqui que se precie, como otros tantos, pero es mucha la mies y poco el tiempo para escucharlos a todos.

Tiene Devendra algo especial, y no me refiero a la barba tamaño deluxe, a sus amiguitos los hippies ni a su extraño acento al cantar “y el grafitti dice Peter Pan”. Tiene algo en la manera de atacar las canciones que las convierte en composiciones bonitas, simples como una mano o como tú desnuda, pausadas, preciosas.

Comparado en multitud de ocasiones con Dylan, lo que habitualmente es un flaco favor al artista, en esta ocasión se muestra acertado, ya que ambos comparten la capacidad de coger la guitarra y, con un ritmo de misa de los de toda la vida, hacerte una canción que no despierta rubor.

¿Es tan bueno como Dylan? Y yo qué me sé. Desde cuando entiendo yo algo de música…

Rejoice, Devendra, rejoice…

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En otro orden de cosas, en un arranque de estupidez congénita, he conseguido que Windows devore un documento en el que estuve trabajando el otro día hasta las dos de la mañana. Tanta caipirinha, tanta patata Toscana y tanta conversación interesante para nada…

Para resarcirme, les comunico mi nueva faceta como rock star. Les explico: en el centro donde trabajo preparamos una muestra con los chavales que están aprendiendo a tocar la guitarra/bajo/batería/cantar para mayor gloria de madres orgullosas y vecinos sin nada mejor que hacer una tarde del viernes. Resulta que el día anterior a dicha muestra se nos cayó el cantante y en el ensayo general, ante la posibilidad de que los chavales no tocaran sin un cantante, como plan Ñ me ofrecí a pseudocantar para que no se me perdieran. No salió mal la cosa.

Como la vergüenza sólo sirve para robar, el día de la muestra nos tocó hacer de cantante. Y aquí está la prueba, para que se rían un rato. Por si hay alguna duda, busquen a un tipo con chepa, una nariz enorme, que desafina, arrastra las eses como si se hubiera tragado una sierpe y gallea como poca gente viva.

Años 80, de Piratas

Para No Olvidar, de Rodríguez

Una canción de amor, donde al final sale un toro y pilla a la chica

Ama, Ama, Ama y Ensancha El Alma, de Extremoduro

Qué risas, por dios…

Número de familiares en el extranjero: 1. ¿Qué tal llevas el constipado?

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Un comentario en “Rejoicing In The Hands – Devendra Banhart

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