…algo tiene en la garganta (2) – Matt Bellamy

SEMANA TEMÁTICA: “…algo tiene en la garganta” (2)

Hoy, Matthew Bellamy.

Algo de background: hace mucho que no paso por la FNAC, mi hasta hace poco segundo hogar. Cuando vivía en el centro en lugar de en un descampado solía pasar los ratos escuchando las novedades y dando por saco a los de la sección de pequeña electrónica y sonido. Un día vi que tenían un disco de un grupo que no conocía con una portada bien fea. Lo escuché. Eché dos copias a la cesta, una para mi y otra para Pili.

Un disco: “Origin Of Simmetry”, el disco que me enganchó a esta buena gente y que me ha hecho las cosas un poco más fáciles a la hora de decidir qué discos te llevas tú y cuáles me quedo yo. Mi ducha se lo conoce de arriba a abajo (y sí, “Black Holes And Revelations” no es tan malo como creí en su momento, a pesar de que “Invincible” me sigue recordando a “Everybody’s Changing” de Keane)

Grado de gallerío: a tutiplén. Muse son barrocos y eso se nota en la cantidad de efectitos, waka-wakas y el histrionismo de Matt. No molesta, no obstante, no son del todo gratuitos y les da ese toque de intensidad y épica marca de la casa.

Dove vai, mio gallo: a donde ellos quieran hasta que se empiecen a aburrir. El virtuoso y poliinstrumentista Bellamy y sus compinches (WOLSTEN HOME!!!) pueden gustarte o no, pero sin duda tienen el mejor directo que se pueda ver hoy en día en este puto planeta. Técnicamente (sólo técnicamente) los he visto dos veces, y no creo que me cansara de hacerlo nunca. Grandes…

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En otro orden de cosas, es de dominio público que me presento a las opos para profesor de secundaria, especialidad inglés. Lo que no es tan público es que las he pasado bastante putas para inscribirme. Una imprudencia por mi parte (no apuntarme mi clave personal en un papel) y un fallo garrafal del sistema (no te envían la clave personal a tu mail) hicieron que casi no pudiera hacerlo. Pero me dieron una anécdota cojonuda.

Después de ir de punta a punta de la ciudad toda una mañana consiguiendo papeles el último día del plazo de inscripción, llego a eso de las cuatro de la tarde a la DGA con la vana esperanza de que me recojan la solicitud, pero por dos segundos llego después que un señor.

El señor en cuestión, varón de unos 60 y pico años y con evidentes síntomas de ebriedad, le dice a la solícita funcionaria que quiere una ventanilla única. La solícita funcionaria le dice que está en una. El señor mira en derredor, contrariado al no ver ventana alguna sino una mesa, pero insiste en que quiere una ventanilla única. La solícita funcionaria le dice que está en una. El señor le dice que yo le estoy poniendo nervioso, se gira y me señala con el dedo. La funcionaria pasa de modo “solícito” a modo “confuso”. El señor le dice que le estoy siguiendo y que le atosigo y que le estoy poniendo nervioso. Yo, a mis buenos tres metros de distancia, intercambio miradas confusas con la funcionaria. La confusa funcionaria le dice que yo he entrado después porque es un sitio público y que estoy a la suficiente distancia para que no deba estar nervioso. El señor pregunta que si eso es información. La confusa funcionaria responde afirmativemente. El señor procede a sacarse del bolsillo una piedra vulgar y corriente y le dice a la confusa funcionaria que quiere que le informen de por qué esa piedra no arde. La funcionaria pasa de modo “confuso” a modo “flipo pepinillos”. El señor le dice que ha intentado hacer arder esa piedra y que no hay manera y que quiere que le informen de por qué, que tiene unos campos y que viene de Francia y que si no le contestan es porque le quieren marear. La funcionaria pasa de modo olímpico del señor y vuelve al modo “solícito”, informándole puntualmente de cómo y cuándo contactar con el departamento de geología de la DGA. El señor queda medio satisfecho y se va.

Me acerco al mostrador y, en un momento de solidaridad y aprecio por la solícita funcionaria le digo “hay que ver lo duro que es trabajar de cara al público a veces, ¿verdad?”, mientras le tiro con el casco un florero que adorna el mostrador…

África, dos segundos pueden marcar la diferencia.

Número de familiares en el extranjero: 1. Tendrás un paquete de S. Chen de aquí a doce días laborales. Me lo dice el tres de bastos.

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