Domingo Astromántico

Me encanta cuando Pedro viene a casa.

Es bueno tener ruido por aquí cerca, pero mejor aún es que te cocinen (y después frieguen) como si fuera Navidad, sin necesidad de motivo.

De repente, no importa comer a las 3 y media de la tarde, porque lo importante es el camino, cocinar, echarle un par de horas delante de los fuegos, buscando especias y aprendiendo palabras como rillet, menier o pollazo.

Adoro cocinar, es una actividad relajante, productiva, alquimia pura, magia, un rato por y para uno mismo.

Y después, te lo comes.

En otro orden de cosas, hace unos días soñé con un número de teléfono. Desde entonces, el 618817445 me persigue, nome lo saco de la cabeza. Por supuesto, no tengo la más mínima intención de llamar ni hacer nada con él, ¿y si me lo coge Lynch?

Número de familiares en el extranjero: 1. Dos llamadas en un día. Wow.

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