El Padrino

Semana Temática: “Cosa Fra Di Noi” (1)

Hoy, “The Godfather”, por Francis Ford Coppola (1972).

A ver qué cojones cuento yo de nuevo de “El Padrino”. Intentémoslo.

Es realmente increíble cómo puede llegar a ser considerada como la mejor de la historia del cine entre la crítica especializada y la familia Griffin una peli que fue realizada medio por encargo, a trancas y barrancas, financiada a plazos y en la que tuvo que participar parte de la familia (ah, la famiglia) como figurantes y técnicos para poder ser llevada adelante. Lo llamaremos talento en bruto o pura chiripa.

El caso es que el sobrevalorado Brando se echa a las espaldas un personaje que es pura historia del cine. Con dos frases suyas, media pose o incluso su silencio, la pantalla se llena hasta desbordar cine del bueno, del de método. Un jovencísimo e irreconocible Pacino se turna con Caan para sobrellevar los momentos de ausencia de Don Vitto al alimón con la pléyade de estrellas, todas ellas en perfecto estado al servicio de un gran guión. Están bien, bien, bien todos. Excepto Sofía Coppola. Sofía Coppola es una mierda como actriz en la misma medida en que es una mierda pretenciosa como directora. Y no me cansaré de decirlo.

Seminal, fundacional y precursora, no sólo instaura el 100 por cien de los tics y lugares comunes que encontraremos aún 36 años después en todo lo relacionado con la mafia, sino que su influencia en los productos de ocio, sean del género o no, se deja notar.

Con naranjas o sin ellas.

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En otro orden de cosas, por fin en Teruel. Primeras impresiones de otro día lleno de cosicas.

– Me sienta mal levantarme pronto. Fatal. Los cantos de sirena de las sábanas son difíciles de ignorar. Ya hemos hecho algo por solucionarlo.

– Me he acojonado de verdad cuando, a 50 kilómetros de destino he visto que el campo estaba totalmente nevado. Y no había nevado.

– Aquí hace frío del de verdad, no la mierda esa que en Zaragoza llamamos cierzo. Aquí el frío es seco, se respira. Se clava en el cerebro.

– La Odamida, como las cosas buenas, escuece pero te hace más fuerte.

– Mis alumnos pueden no tenerme respeto, pero ellos no saben qué es un narval. Yo sí, por supuesto.

– He visto un roadkill. Uno grande. Un puercoespín (o puercoespina) del tamaño de una maceta grande.

– En Teruel la gente habla mucho. Mucho.

– Tal vez esto último se deba a que la gente se aburra, ya que la oferta cultural es de dos cines y un Sabeco. Lo repetiré. Dos cines. Y un Sabeco. Y en una de ellas daban Bolt. Sólo dos sesiones. De la otra he pasado de consultarlo. La vida es demasiado corta.

– La ciudad en sí me parece bastante ojete. Todo el frío, mucha cuesta, un chino, ningún McDonald’s. Y el torico es ridículamente pequeño.

– Me ha asaltado una sensación pueblerina cuando me ha parecido barato algo que me habrían cobrado al mismo precio en Zaragoza o Barcelona.

– Mi perspectiva de la ciudad ha cambiado totalmente después de comerme un bocadillo de jamón. Eso sí, sin siesta.

– Darán las seis dentro de poco y aún no me he quitado los zapatos.

– Venden churros por unidades y no al peso. Psht (gesto de desprecio), serán pueblerinos…

– Necesito dormir.

– Tal vez no tanto como necesite otras cosas, pero para eso ya tengo mi casa y el fin de semana.

Número de familiares en el extranjero: 1. Datel is the thing, Cross Play is the name.

Un comentario en “El Padrino

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