Grima

Hoy, palabra bonita.

GRIMA

El diccionario de la RAE la define como:

1. Desazón, disgusto

2. Dentera, sensación desagradable

3. Temor muy intenso

Sinónimos: desagrado, inquietud, aversión, pena, repelús, repugnancia

Antónimos: agrado

Origen etimológico de la palabra: del gótico “grimms”, “horrible”; “grimmi”, “hostil” o del nórdico “grimmr”, “rabioso”

Resultados de buscar “grima” + “Rouco” en Google: 2430

Tres ejemplos de buen uso de la palabra (cortesía involuntaria de El Mundo):

1.- La lista de nombres que se baraja para este nuevo proyecto me da grima. En este país hemos pasado de tener humoristas (ya lo he dicho) casposos en las boïtes a cómicos modernísimos en los clubes de la comedia

2.- Grima daba ver al atribulado Barceló con mono y máscara cual soldador chamuscado. Primero, calculó mal las medidas. Y luego, se pasó cuatro meses para dar con los materiales del fresco pintado por otro ‘fresco’

3.- (Sobre las hombreras) Sin embargo, reconozco que a mí me daba cierta grima que los tirantes separaran el curioso invento en dos bultos absurdos. Vamos, que conseguían casi el efecto contrario al que se pretendía, que no era otro, en teoría, que cuadrar los hombros

Tres ejemplos de mal uso de la palabra (sin acreditar):

1.- Cuando un extraño te regala floretes, esgrima

2.- Mis aristócratas preferidos de todos los tiempos siempre fueron los Grimaldi

3.- Nunca es tarde si la grima es buena

En otros idiomas, uneasiness, déplaisir, arrepio, Schauderhaft.

Grima. Una palabra que da grima.

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En otro orden de cosas, unos tiene sus hobbies.

Entre ellos puedo sumar el observar pantallas de cualquier naturaleza y dimensiones, la manicura (no francesa, qué horror, mon Dieu) y la deglución de todo aquello que se venda en tiendas de chuches. Uno de los más practicados, que no el preferido, es el sabotaje, también conocido como terrorismo emocional.

Supongo que será una cuestión de torpeza, o de falta de habilidades, o tal vez sea el fruto de haber cultivado la misantropía durante años y años pero yo, que me precio de usar y elegir palabras, y que respeto y admiro profundamente a aquellos que ven en ellas el límite de su mundo, tengo esos momentos. Primero el guante, después el guantazo. En cualquier caso, todo el mundo tiene la culpa menos yo.

Uno tiene esos momentos. Y no me lo puedo sacar de la cabeza. Como esta canción.

Mañana pondré un poco más de orden en mis pensamientos, que toca hablar en voz alta y clara.

Ya me perdonarán ustedes.

Número de familiares en el extranjero: 1. El que habla, gusta.

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