Fables

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Hoy, comic indispensable. “Fables”, por Bill Willingham et alter.

Principios. Son indispensables para ser una persona respetada, con cierta credibilidad, visten mucho y, con patatas, están deliciosos.

Yo, que siempre había abominado de la postmodernidad en su variante “actualicemos tal o cual mito”, ya que me parecían vacíos ejercicios de estilo o penosas muestras de creatividad cuando más bien se trataba de todo lo contrario, debo rendirme hoy a “Fables”, la creación de mister Bill Wilingham.

“Fables” parte de la premisa de que las fábulas y mitos que todos conocemos (Blancanieves, Caperucita Roja, El lobo feroz) han debido huir de sus respectivos reinos y alojarse y buscarse la vida entre nosotros, en el mundo mundano. Así pues, los vemos beber, decir tacos y follar, pero el mayor valor de “Fables” va más allá de ver a las fábulas beber, decir tacos o follar, chiste que habría durado dos páginas y lo habría relegado al cajón de los could have been.

El gran valor de “Fables” es centrarse en las relaciones entre dichas fábulas, verles vivir, enamorarse y morir, disfrutar de su interacción entre si y el mundo, respondiendo a las preguntas que la misma serie lanza y resolviendo de manera más que acertada los pequeños flecos o dudas que pudieran surgir en su desarrollo.

Si bien uno de los mayores inconvenientes que lastra la historia es el no reconocimiento de algunas de las fábulas, arrancada de una cultura ajena a la nuestra, lo que realmente engancha de “Fables” es descubrir qué va a suceder a continuación, saber perderse con los encantos de uno de nuestros mitos favoritos entre los cientos que pueblan sus páginas, dejarse enredar en la política y conspiración que tinta la historia principal, emocionarse con la debilidad y humanidad de un Príncipe Azul o un Pinocho cualquiera.

Y sí, se le compara tal vez demasiado con Sandman, pero en absoluto de manera gratuita.

No sé, yo siempre he valorado más un final aceptable que un principio genial.

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En otro orden de cosas, mucha gente me echa mucho de menos últimamente, y eso mola. Mucho.

Qué va. Es una mierda que te echen de menos.

Numero de familiares en el extranjero: 1. All’s well that ends well.

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