Roadkill

Por asuntos que no vienen al caso, he tenido que ir y volver a Teruel hoy. Es un viaje realmente bonito, entre valles y colinas, con verdes pinos, masías abandonadas y la más absoluta de las nadas.

Además de estar a punto de pasar por encima de una vaca (o de que la vaca me pasara por encima, no me he entretenido a debatirlo con ella), atravesando alguno de los pueblos que hay por el camino he podido volver a comprobar lo bello y sencillo de la vida rural, con sus abuelos sentados junto a la fuente, sus mujeres que van o vuelven de la compra y te escrutan tratando de adivinar quién eres y su fauna suelta por las calles, como si el pueblo fuera suyo. Un pastor alemán, un pequeño perro de compañía, como un samoyedo en miniatura color ceniza y un perro pastor con su rebaño de ovejas de cara negra como complemento han pasado en un momento u otro. Con este último he tenido la tentación de gritar “Yow, yow, torna esquerra, yow”, pero yo llevaba una cierta prisa y no creo que el pastor lo hubiera comprendido.

Ya de vuelta, apenas un par de horas después, al pasar por uno de estos pueblos he visto el cadáver del segundo de los perros yaciendo a escasos 10 centímetros de un arcen no dibujado y he vuelto a pensar en la vida rural.

De toda la vida, la muerte ha sido vista como un elemento más en los pueblos. Desprovista de todo morbo y tonterías con que la rodeamos en las capitales. Los niños siempre han podido ver y tocar al abuelo amortajado, incluso hacerse una foto con él y cuando el que se muere es el perro se reemplaza con otro de idéntico nombre.

Con esto no quiero decir que los habitantes de los pueblos sean robots sin emociones, estoy seguro de que al pobre hombre se le habrá roto el corazón al descubrir por qué su compañero no volvía al refugio de su sofá pasada la hora de comer.

Es sólo que me da igual cuántas veces los mire por encima del hombro. En las cosas realmente importantes el idiota soy yo.

Número de familiares en el extranjero: 1. At The Top Of The World – The Carpenters.

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Un comentario en “Roadkill

  1. Lo cierto que Teruel es una de esas provincias que aun conserva un sabor rural auténtico. Lo cierto es que las estampas tradicionales se unen a una soledad entre nostálgica y abrumadora…
    ….Y todo ello muy cerca gracias a la novísma autovía mudejar.

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