The Loneliness Of The Long Distance Runner

Hoy, película interesante, “Loneliness of the Long Distance Runner”, por Tony Richardson (1962).

Correr es poner un pie detrás de otro muy deprisa. Correr largas distancias no tiene realmente ni pies ni cabeza; hasta que alcanzas una cifra redonda o llegas a alguna parte, porque en realidad uno corre contra sí mismo (excepto si tu nombre es Usain Bolt o Carl Lewis, en ese caso corres contra tu propia leyenda), pero cuando llegas al pueblo de al lado, sea este La Iglesuela del Cid, Fabara o Esplugues de Llobregat (algún día…), entonces todo cobra sentido. Cuando alcanzas el pueblo de al lado sabes que ha llegado el momento de dar la vuelta, y cada paso no es un paso menos que te queda para volver a casa, es realmente un paso más para alcanzar un objetivo, en lugar de ser otro paso de pollo descabezado. Entonces, sabes por qué corres.

Colin Smith no sabe por qué corre. Colin Smith es atractivo, espigado, bien parecido y le gusta a una chica atractiva, entregada y bien parecida. Colin Smith puede convertirse en un honrado trabajador, la cabeza del hogar y un referente para sus hermanos pequeños. Pero Colin Smith está confundido porque es joven, y se siente desubicado en un hogar donde su madre acaba de meter a un hombre en la cama aún caliente de su padre recien muerto, así que Colin Smith roba y miente y va al reformatorio. Y corre. Porque correr es lo que mejor se le da a Colin Smith.

Con la perspectiva y la soberbia moral que nos da el tiempo, la doble lectura de la película (joven que corre/joven que huye) puede parecer obvia e incluso naïf, pero cuesta no empatizar con los acerados ojos de Tom Courtenay, su paso torpe y desgarbado, su mirada adulta, y justificarlo a cada paso que da, consciente a la par que maduro, de manera que la escena final tiene todo el sentido del mundo; más de uno incluso (SPOILER WARNING!!!). Porque Colin decide dejarse ganar porque ya ha demostrado que es el vencedor moral de la situación; o decide plantar cara al director del reformatorio, golpeando donde más duele; quizás decide dejar de huir y afrontar las consecuencias de sus actos; o decide demostrar que no es un vendido, un perrito faldero que se pliega ante los deseos y necesidades de quien está al cargo a cambio de un par de privilegios; o tal vez decide dar una lección magistral de orgullo de clase, dejando claro cual es su sitio y a qué bando pertenece; o a lo mejor no le encuentre ningún sentido a correr, correr, correr. En cualquier caso, lo más importante es que Colin, por primera vez en su vida, ha tomado una decisión en lugar de dejarse llevar por las circunstancias, y sentirse dueño de su propia vida sabe mucho mejor que vencer a un niño bien.

Citar a los beatnik es importante, si quieres ir de cultureta y postmoderno, pero citar a los Angry Young Men y el Swinging London… oh, citar a los Angry es im-pres-cin-di-ble, así que aunque sólo fuera por darte el gustazo de saber de qué estás hablando por una vez en la vida, merece la pena ver la película. Y vale, no me he leído el libro, pero no me cabe la más mínima duda de que es mucho mejor que la película ya que estoy seguro de que la película pierde matices, se deja cosas y no lo refleja todo de manera sustancial (frase que, evidentemente, no quiere decir nada, pero tampoco la frase de “el libro era mejor”, así que ¿content@?)

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En otro orden de cosas, hoy he hecho la prueba real, y los resultados han sido tan satisfactorios que he decidido dejar de procastrinar e ignorar fechas de inicio, he decidido regalarme esta pequeña parcela de mí mismo, poner un poco de orden, limpiar y reinaugurar mi rinconcito, así que no sean tímidos, pasen y vean pero vayan con cuidado, que acabamos de fregar.

Como estaba todo un poco patas arriba he decidido también dejarme llevar y comenzar semana temática, pero sólo en el lado de debajo, el de ponerse pesado, así que comencemos con la primera canción de mi selección de música que te hace correr. Allá va un clásico poco evidente, esa joya de cuando el acid jazz era cool, los negros cantaban rap y la música aún era divertida y excitante. De postre, un delicioso melón

Número de familiares en el extranjero: 1. Cuadrados y fotos interesantes.

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