Exam

Hoy, cine de mierda.

“Exam″ (2009), por Stuart Hazeldine.

Esta fue la imagen que me empujó a ver la peli, jodiéndome un perfecto domingo por la mañana...

Parece que, por fin, las cadenas de televisión se están poniendo las pilas. Al verle pelar las barbas al vecino yanki se han lanzado a la producción propia, con lo que no queda mucho más dinero que invertir en lujosos platós ni en carísimos contertulios. La manera más sensata de rentabilizar lo poco que les queda de presupuesto es comprar películas, darle al play y que sea lo que la audiencia quiera, de manera que nos vamos a poder aprovechar de pseudo-estrenos aparentemente interesantes, como “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”. Hablando de películas que empiezan con buenas ideas y acaban siendo una mierda, metámosle mano a “Exam”, que es fácil y seguro que se deja.

Sinapsis: ocho candidatos que aspiran a un puesto de trabajo en una prestigiosa empresa deben luchar entre sí, superando una prueba que les pondrá al límite y que decidirá quién merece asegurarse un futuro, tal vez su única oportunidad de mejorar sus vidas. Stuart Hazeldine admite haber visto “El Método Grönholm” cuando le vino la inspiración para escribir/dirigir la película, así que ahórrense señalar con el dedo, que aquí está todo hecho ya.

Stuart Hazeldine, ¿malote o simplemente "malo"?

La película pierde el interés del espectador en el minuto uno, cuando queda claro que lo único que podría mantenernos hasta el final a aquellos que hayamos visto “El Método” en versión cine o teatro es la respuesta a una pregunta que los protagonistas deben contestar antes de que pasen ochenta minutos. Mi pregunta es esta entonces, ¿qué película que da ochenta minutos para resolver un misterio dura mucho más de ochenta minutos? Evidentemente, una muy mala. Hasta truños como “88 Minutos” o “La Habitación de Fermat” son coherentes con ese tipo de compromiso.

Desde el instante en el que una película con un espejo tan evidente recuerda más a otras como “The Cube” se nos deja manifiesto además que sólo se van a quedar con lo peor de una buena idea, descartando lo que hacía más interesante al original: las alianzas entre personajes, el entramado de arquetipos (un poco simples, eso sí) e incluso el polvo en el baño. Todo apesta a reciclaje, a gimmick, a pastiche con menos personalidad que un batido de folios y unos personajes y situaciones con menos definición que los abdominales de Falete.

La resolución del supuesto enigma que se nos propone, por supuesto, haría sentirse orgulloso a Lee Harvey Oswald, alcanzando cotas de vergüenza ajena dificílmente superables; mención especial merecen los personajes de Sordo, Examinador y Guardia y no es que me haya quedado afásico sino que, en un arranque de Dios sabe qué, los personajes han sido bautizados con nombres tan ocurrentes como Negro, Morena, Rubia o Castaña. Para mear y no echar gota.

Parafraseando a Marlo, de 0 a 10 le doy una nota de “puta mierda”

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En otro orden de cosas, la semana pasada Berta comentó que la manija de la puerta del cuarto de baño no cerraba bien así que Carlos, profesor de matemáticas, y yo nos pusimos el mono de machucambos de la casa y decidimos arreglarlo. El resultado se puede apreciar en las fotos.

Picaporte por delante...

Picaporte por detrás... Carlos y David, como Manolo y Benito pero en torpe

Número de familiares en el extranjero: 1. Japanese for beginners.

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