14 Days With Victor

Hoy, película interesante. “14 Days With Victor” (2010), de Román Parrado.

Nuestros padres son figuras míticas, icónicas, superhombres que nos sujetan en sus fuertes brazos y nos ofrecen protección y confort hasta que un día somos demasiado mayores y pesados o hasta que cometen un error, una grieta en la armadura que nos permite ver que son sólo seres humanos con una carga que muchas veces ni siquiera han pedido. El día que nuestros padres bajan del pedestal que nosotros mismos les impusimos es el día en que comenzamos una búsqueda desesperada de otro modelo al que venerar, el día que nos pertrechamos con las herramientas necesarias para jugar a ser adultos, al ajedrez y otras diversiones parricidas, el día que comenzamos a amasar traumas, preguntándonos por qué nos han fallado, por qué no pudieron ser siempre superhéroes, por qué, por qué, por qué.

“14 Days With Victor” es una de las grandes sorpresas del último festival de Sitges y la historia de tres personajes arrastrados hasta el fondo de la miseria del ser humano por la pesada ancla de la figura paterna.

Martín es un artista obsesionado con la figura de San Sebastián que ha de ser hermano y padre a la vez de una antigua estrella de boxeo, y debe luchar por recuperar la chispa perdida mientras guía y protege a su hermano.

Anna es una artista en ciernes que está perdiendo lentamente a su padre por culpa de una enfermedad, y no tiene otra forma de demostrarle su amor sino consumiéndose lentamente también a través de su arte y el ayuno.

Víctor es un joven que ha de servir de referente en una familia decapitada, procurando que su madre no termine de descarriarse.

Martín busca relanzar su carrera, Anna busca aferrarse a un padre a quien ya ha perdido y Víctor quiere demostrarse a sí mismo que puede ser el padre que nunca tuvo. Los tres se encuentran de manera casual y se enzarzan en una espiral de autodestrucción para deconstruirse mientras desmontan al pobre Víctor, a quien no le importa servir de lienzo para que ambos artistas alcancen sus objetivos.

Un tour de force emocional, “14 Days With Victor” es una película dolorosamente física que explora de manera elegante e inteligente el terror psicológico, provocando una reacción en el espectador sin ahondar en el recurso fácil ni en la sobreexposición del sufrimiento. Duelen mucho más el castigo autoinfligido de Anna, la frustración de Martín, la indiferencia de su agente Stephan o el derrotismo general que los castigos a los que someten a Víctor en aras del arte; es más incisiva la mutilación psicológica del protagonista que la física a la que se ve resignado a soportar. Extenuante.

Mi padre siempre tuvo unos hombros anchos y fuertes sobre los que cargar el peso de una familia entera y, si bien es cierto que tuvo que sacrificar su propio tiempo para que pudiéramos jugar, comer y vivir sobre esos hombros, ahora puede disfrutar del don más valioso. Y nunca tendré autoridad moral ni ganas de echarle en cara ningún error que pueda haber cometido, él siempre ha estado ahí. Hasta cuando no estaba.

Mi padre nunca ha dejado de ser Superman.

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En otro orden de cosas, sí, mi padre es Superman. A la mierda su identidad secreta.

Número de familiares en el extranjero: 1. Superboy.

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