Cine Para Ver Con Una Mano En El Ratón: Amer

Semana Temática: “Cine Para Ver Con Una Mano En El Ratón” (4)

Hoy, “Amer” (2009), de Hélène Cattet y Bruno Forzani.

Hace unos días me definieron como modernodemierda. Un poco después lo arreglaron diciendo que parecía un informático al que de pronto le da por vestirse de Bershka. Esta me gustó más. Mi labor como modernodemierda, en cualquier caso, es la de tragarme películas que nadie con un mínimo de estómago tendría el valor para después hablar de sus virtudes parapetado tras la seguridad que me otorgan mi pipa y mis gafas de pasta. Luego ya decide usted si la ve o hace como yo.

A pesar de lo que parezca, la peli es de este milenio

“Amer” es una película un poco de modernodemierder: puro cine conceptual y de autor, lo cual es bastante complicado si tenemos en cuenta que los autores son dos, pero quién soy yo para discutir este tipo de cosas. “Amer”, decía, cuenta cómo la joven Ana pasa de niña a mujer y descubre los encantos y las miserias del sexo.

No es Rosarillo en "Hable con Ella", sino Ana descubriendo las virtudes del bondage

En esta película nada se muestra, todo se sugiere, haciendo que sea el espectador quien rellene los huecos que nos dejan entrever unos ojos curiosos a través de una cerradura, el tacto de una cuchilla de afeitar sobre piel virgen, un soplo de viento levantando unas faldas o la mirada anhelante y embrutecida de un grupo de adolescentes.

El guión apenas cuenta con diálogos y todo se encomienda a la fotografía, la iluminación y la puesta en escena. Todo muy fino, con mucho gusto y un tanto aséptico con un mensaje que deja muy a las claras algo que sospecho hace tiempo: el cine es para esquizofrénicos.

¿Cómo se entiende si no el hecho de que el cine bélico conlleve siempre un mensaje antibelicista y de que el cine erótico nos deje con la sensación de que el sexo es algo malo, sucio o incorrecto?

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Grandes iconos sexuales de todos los tiempos (4). Esperanza Pedreño.

Había empezado escribiendo sobre Ana Ruiz pero esta ya la tengo repe de otras veces, así que me he ido a un icono menos obvio, Esperanza Pedreño, la Cañi de Cámera Café.

La Cañi, psicodelia pop

Hay algo en ese andar y vivir topre y desmañado, en esa manera de combinar texturas y colores, rayas y cuadros, en esa forma de caer al suelo con las piernas hacia arriba que a Pedro y a mí nos ha fascinado siempre. Y más allá del personaje se le adivina a Esperanza una belleza común, de cara lavada, de la que tanto y tanto me gusta.

Esperanza Pedreño, belleza común

Señores publicistas, déjense ustedes de modelos embutidas en bikinis y dennos mujeres de verdad.

Número de familiares en el extranjero: 1. ¿Yukuchi Fukuqué?.

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