Spam para el Inbox de Pepito Grillo

“No trabajes tanto”, dice el gitano en la puerta de mi casa al verme cargar cosas en el maletero. “No me cuesta, que trabajo para mí”, contesto y él ríe, pero en el fondo pienso que es algo que tenía haber hecho ayer si mi conciencia no se hubiera ido de vacaciones.

Volvía a mi casa a las 2 de la mañana después de cenar en casa de una amiga y ya estaba concienciado para que el domingo fuera levantarse pronto, pasear a los perros, acabarse la ensalada César del Mercadona, trabajar, trabajar, trabajar y maldecir mi estupidez por haberme dejado el cable de alimentación del portátil en Maella. Otra vez. Pero no.

Ya tenía la llave prácticamente metida en la puerta cuando desde el teléfono me tocaron dos palmas, así que cogí el coche y nos fuimos a bailarlas. Lo normal habría sido decir “no, gracias”, o incluso haber sido lo suficientemente sensato de no haber propuesto nada, pero ya tenemos una edad para saber que en cuanto nos dicen “Pianola” tiramos p’al monte. Esta película la hemos visto otras veces aunque el final nos siga sorprendiendo, con su heavy drinking, su indecent dancing y sus amaneceres a las cinco de la tarde con los pies en la almohada y la ropa del día anterior jugando al escondite.

Yo no sé si estabas mirando para otro lado, de putas o saliste de fiesta tú también pero gracias, Pepito.

Número de familiares en el extranjero: 1. Esperando órdenes.

2 comentarios en “Spam para el Inbox de Pepito Grillo

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