The Doors

La puerta de la terraza de mi cuarto no ha cerrado bien nunca. Desde que fui a ver el piso en septiembre pude ver que era el único fallo. Una habitación soleada, orientada al sur, amplia, dos enormes armarios empotrados, pintada en un color alegre y con dos radiadores, la habitación que todos queríamos. Cuatro días sin calefacción y durmiendo con ropa térmica han ido construyendo lentamente la madre de todas las migrañas

La puerta de mi casa de verdad comenzó a hacer ruido hace dos años. Roza con el suelo. Araña las baldosas. No me deja darle dos vueltas a la llave. Me impide entrar de manera silenciosa. No logro salir de forma pacífica. No permite cerrarla bien si llevas bolsas en las manos. No cierra. No abre. No es una puerta. Nunca encuentro el momento de arreglarla.

Hoy he ido a visitar a mi sobrino en un típico día zaragozano. La puerta del conductor se ha abierto de manera violenta, desencajándose y partiendo el plástico del retrovisor. Un mecanismo preciso y suave ahora produce un graznido cada vez que intento salir o entrar.

Dicen que cuando una puerta se cierra se abre una ventana. Ninguna de mis puertas cierra bien. ¿Alguien puede decirme si eso es bueno o malo?

Número de familiares en el extranjero: 1. Trámites realizados.

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