The Second Line

Que se mueran. Que no vuelvan nunca los tiempos en los que tantísimo me eché de menos. Que se calle la música que nos vio bailar. Que se apaguen las motosierras que nos concibieron a los dos, a ti y a mí. Que se hundan los barcos que nos vieron naufragar. Que se acalle tu estúpida risa, falsa como el telón de la sala de espera. Que descanse en paz tu mandíbula, harta de tanto apretar, chirriar y barrer unos dientes contra otros. Que ardan los momentos que perdí jugando a fingir sentirme más miserable. Que se pudran en un cajón los recuerdos de las noches que están por terminar y deseando cambiar la sangre de mis venas por ácido de batería. Que se acabe el mundo que no nos vio nacer. Que se extingan las luces de las farolas que alumbran tus fracasos. Que se pierdan en el olvido mil anécdotas porque no supiste prestar la atención suficiente. Que se abran mis puños llenos de rabia y atesoren las cicatrices que ganaste en otras batallas. Que se blanqueen las banderas que agitaste con el pecho henchido de orgullo. Que tu madre lo vea todo y después muera de vergüenza. Dig e dig e me no me no, dig e gig e me no me no, oh I, dig e gig e me no me no, oh I, se da ra come and come and come.

Número de familiares en el extranjero: 1. Vecinos por poco.

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