Una Muerte en la Familia.

Cuando por fin salte lo único que lamentaré será la brevedad de la caída. Sé que la tierra no me abrazará, tampoco es que nos caigamos tan bien, pero qué menos que poder disfrutar un poco antes de que todo termine también para mí. Si escupir al cielo no funciona tal vez todo lo contrario nos saque del tedio y del absurdo, pronto me quedaré sin mejillas que poner y sé seguro lo que la vida hará con ellas si pongo las del culo.

Suena el teléfono y ahí va otro escalofrío que acaba donde van a morir las sensaciones, otro recordatorio de todo lo cruel e injusto que hay en la vida. “Hoy no estoy para nadie”, trato de convencerme, pero sé que no es cierto porque ayer tampoco estuve, ni el día de ayer, ni el día de antes de ayer, ni el día de antes del día de ayer. Bueno, te vas haciendo una idea. El día anterior a ese sí que estaba. Pero tú no.

Podría mandarlo todo a la mierda, podría salir y beber y bailar y volver a fumar y hacer el ridículo delante de las chicas pero eso no va a cambiar nada, no me va a hacer más feliz, así que lo desecho; total, tampoco hay nada interesante que hacer fuera de este cuarto y aquí las moscas me hacen compañía. La pila de los descartes me mira incrédula, incapaz de asumir la suerte que tiene, no más vacas flacas en el funeral del sentido común.

También podría gritar hasta inventar nuevas vocales, agarrar la tierra fresca recien removida hasta destrozarme las uñas, golpear una lápida hasta conseguir que me echen, sí, eso estaría muy bien. Pero me pilla todo muy mayor y muy aprendido, y lo único que no consigo recordar es lo único que importa, Washington tenía los dientes de madera, el graznido de un pato no produce hueco, capital de Zambia Lusaka.

Al final de todo sólo queda el final de todo, y lo que termina contando es algo que ahora mismo no puedo recordar, así que después de todo aprovecharé la primera oportunidad que tenga para salir y beber y bailar y volver a fumar y hacer el ridículo delante de las chicas, necesito insensibilizarme y los muertos me pueden esperar un rato más. Que alguien se atreva a detenerme. Pero que no lo haga hasta que no abrace el suelo.

Número de familiares en el extranjero: 1. Didn’t see that one coming.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s