De Qué Hablo Cuando Hablo De Bailar

Estoy seguro de que me has visto alguna vez: rodillas flexionadas, los ojos entrecerrados, el cuello perdido para la causa, el brazo izquierdo marcando el ritmo de manera obsesiva con la palma de la mano abierta, el brazo derecho perdido en un mar de movimientos espasmódicos, la letra de una canción graznada a través de dos hileras de dientes atornilladas. Ahí estoy yo, en la esquina de tu bar. Seguro que me has visto alguna vez pero yo a ti no. Porque cuando bailo me importáis todos una mierda.

Hace dieciséis años (¡dieciséis años ya!) Mamen me engañó como a un chino. Vale, me dejé engañar. Vale, no es momento de reproches, que me voy del tema. El caso es que un café después me había dejado liar para trabajar con ella preparando actividades como monitor de tiempo libre para chavales con minusvalías psíquicas y, apenas unos meses después, me iba de campamentos con ellos quince días a un bosque navarro. Dentro del millón de anécdotas que me traje de ahí hay una recurrente, algo que después iba a hacer de mi vida un sitio mejor y más fácil de entender.

Me llamaba la atención cómo, cuando se encontraban solos o aburridos, los chavales se sentaban en el suelo y se mecían de adelante a atrás, de forma compulsiva, como si estuvieran en trance. Cuando le pregunté a Mamen por qué hacían eso dijo una sola palabra y siguió a lo suyo. Estereotipia. Vaya palabra.

La estereotipia es, en términos psicológicos, el trastorno según el cual un individuo realiza un movimiento simple sin finalidad alguna. La explicación es que el movimiento hace que segreguemos endorfinas, afectando a nuestra percepción del dolor y provocando una sensación de bienestar. Vamos, que movernos hace que nos sintamos bien, por eso los niños se tranquilizan cuando los mecemos. Por eso estamos cansados pero felices tras hacer deporte. Por eso bailamos.

Cuando llega el momento mágico en que todos desaparecéis y conecto con el yo más primitivo me da igual todo, soy feliz; y lo que es mejor, soy consciente de ello, me recreo, lo paladeo y, a través del borrón, el sonido y la furia, una palabra aparece grabada a fuego en mi cabeza. Estereotipia.

Sabe bailar y divertirse a la vez y decide dar su tiempo libre para tener entretenidos y educar a un grupo de chavales con diferentes minusvalías psíquicas. ¿A que es superfollable este chico?

Número de familiares en el extranjero: 2. Uno para unirlos a todos.

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