Not Your Kind Of People – Garbage

Hoy, buena música. “Not Your Kind Of People” (2012), por Garbage.

Vayamos al turrón y sin preámbulos, que hace mucho que no hago esto y me pilla un poco oxidado. Garbage me gustan, siempre lo han hecho. Como cualquiera que haya sufrido uno de mis ataques de abuelocebolletismo, back in the day preferí verlos antes que a unos Pulp en plena pujanza, en los días de “Different Class”. Y no me avergüenza decirlo. Soy así de retarded.

Garbage son un producto de marketing, un constructo, una chasta, un experimento que salió bien. Como en un mal chiste, esto son tres productores noventeros que se lo quieren llevar calentito y contratan a una tía-buena-aunque-no-tanto-pero-con-personalidad-aunque-no-tanta para que ponga cara a las canciones que ellos componen. Vale, de acuerdo, según los títulos de crédito de los discos los responsables de la composición y producción son el grupo al completo pero no nos engañemos, en las actividades extraescolares Duke Erikson tiene swag para dar y vender y lleva más en el mundo de la música que tú en el mundo de los humanos, Steve Marker lleva 30 años produciendo discos, Butch Vig es el responsable de “Nevermind” y “Gish” (entre otros) y Shirley Manson salió en la segunda temporada de Sarah Connor Chronicles. Aquí no engañan a nadie.

“Venga, chicos, vamos a ponernos las batas de componer. No, Shirley, tú no.”

Empieza el disco y se me levantan las cejas. Los 90 terminaron hace no 2 años ya, sino 12, así que ¿qué pintan este teclado naïf-ruidero y esa elegía de la distorsión como carta de presentación? ¿Esto va a ser un hueso con el que contentar a melancólicos?, porque si es así han pinchado en idem. Continúa la cosa y Shirley (45 tacos ya, qué jóvenes habéis sido todos) parece que se quiere reconvertir en la última Blondie, no la culpo, sería un paso lógico; pasa poco más de un minuto de “Big Bright World” y no, todo sigue en su sitio. Eso no son buenas noticias. ¿Debería darle al stop y dejarlo estar?

Tercera pista, “Blood for Poppies”, el single que aún no había oído. Fraseado atropellado, ritmo machacón y pegadizo, bridge lleno de “o-oo-oo-oh”s, estribillo con frase repetida, parece que han sabido elegir bien. Primera canción de las de cantar en la ducha. Una de tres.

“Control” parece un descarte de cualquiera de sus dos primeros discos y “Not Your Kind Of People” podría haber colado cuando aún nos creíamos a la Manson como concepto de chica que quiere jugar a ser Lolita pero que en el fondo es malota-malota-malota, mas tiene dos grandes lastres: no termina de arrancar (me sucede con todas las canciones en las que no me cuesta demasiado imaginarme al cantante grabándola con los ojos cerrados) y una declaración de principios no procede cuando estás firmando tu cuarto disco. Ya sabemos quién sois.

Shirley Manson, 45 años la observan.

“Felt” me trae tres imágenes a la cabeza: finales de los 80, la palabra “weak” y las desiertas costas de Menorca. Y nunca he estado en Menorca. “I Hate Love” sigue empeñada en mandar mensajes que ya damos por supuestos y en una filia por un teclado que sobra a todas luces pero al menos es trotona. Aunque trotona estilo “clase de spinning”. Coulda-shoulda-woulda. Termina y el mundo sigue girando, pero empieza el horror.

Al principio de “Sugar” tengo que poner los warning, irme a la cuneta y comprobar que el iPod no ha saltado de disco. La carátula dice que sigue siendo el mismo. A lo mejor esto me pasa por robarle a Alejandro Sanz y me lo tengo que bajar otra vez. Pues no. Te quedas sin azucar, Shirley. En “Battle In Me” prosigue el festival del filtro para la voz, “Man On A Wire” nos da un respiro en forma de power-algo garagero de la casa y “Beloved Freak” cierra el trato recordándome fuertemente a “Season In The Sun“, no porque se le parezca en lo más mínimo, sino porque soy retrasado.

Not your usual kind of voice.

Termina el disco y mi cerebro no ha sido capaz de retener una sola melodía, una linea de bajo, un riff, un estribillo, si me pones una pistola en la cabeza y me pides que tararee dos segundos del disco más te vale hacerlo rápido. Le puedo echar la culpa a mi estilo de vida pero es más bien que tal vez era innecesario un comeback para caer en los mismos tics de siempre: un teclado que no toca ninguno de los componentes, esa tozudez en meter pausa justo antes de atacar el estribillo, una voz característica pero con un protagonismo debido a los motivos equivocados, la música industrial en el rabillo del ojo, los anticlimax metidos con cada vez menos acierto, el mismo disco sin asomo de chispa, vamos.

¿Por qué me empeño en decir que es buena música después de haberlo lapidado como concepto, ejecución y grupo? Sencillo: Garbage es todo lo que acabo de escribir y muchas cosas mucho peores, pero fueron capaces de meter 4 canciones (si bien las 4 primeras del disco) en un setlist de hora y poco lleno de grandes éxitos y que la cosa quedara muy por encima de “dignísimo”, así que algo tendrá cuando la bendicen. Si funciona en vivo pero no en lata le tendremos que echar la culpa a los productores. No, wait…

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En otro orden de cosas, llevo once horas sentado delante del ordenador, a través de la puerta de la terraza se cuelan el olor inconfundible de una pizza preparándose y el sonido del viento en el olivo. Yo no debería estar aquí ahora mismo. Tal vez salga un poco. Sí, tal vez.

Número de familiares en el extranjero: 3. Y aumentando.

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