Nymphomaniac (vol. I & II)

Hoy, post esquizofrénico. Película Interesante. Nymphomaniac (vol.I & II) (2013), por Lars Von Trier.

Por dónde empezar, por dónde empezar… Por el principio, evidentemente. Podría dedicarme a ponernos en situación alabando las muchas y muy buenas virtudes de Lars Von Trier, de esa forma de producir cine a base de hacer hablar a los personajes sin necesidad de subrayados dramáticos ni acentos técnicos, de poner a dos personas frente a frente y dejar que desgranen temas tan triviales como la vida y cómo vivirla sin aparente gravedad, con una naturalidad dolorosa; uno podría darle al mute y creer que están hablando de lo que han hecho durante el día o lo rico que les ha salido el café. Pero no. Aquí queremos turrón. Vayamos a por él.

Tetas

Tetas. Digo… turrón. Del duro.

“Nymphomaniac” es un regalo que se va abriendo poco a poco, que se va pelando capa a capa y nos muestra una historia (again) de búsqueda, degradación y autodesprecio. Es la odisea de otra mujer más que se ve atrapada en su propia vida y por lo tanto abocada a usar métodos no convencionales para encontrar la felicidad o, al menos, la paz. La filmografía del danés se ve trufada de estos personajes, pequeñas víctimas inmersas en inmensos dramas, heroínas a pesar de su circunstancia.

La secuenciación de la historia en episodios nos permite ir adentrándonos en la motivación de Joe, y funciona mucho mejor que una explicación cronográficamente lineal tanto para la comprensión de la historia como para generar empatía con el personaje principal. Gran culpa de esto último lo tiene una magnífica Stacy Martin, arrebatadoramente guapa y no menos interesante actriz, con una actuación tan creíble y natural que ni maquillaje necesita. El gran peso interpretativo de la primera parte recae sobre sus frágiles hombros, ofreciendo momentos que hacen pensar al espectador dónde ha estado todo este tiempo y por qué no la habíamos visto antes en nuestras pantallas.

Viaje con nosotros.

Stacy Martin & Friend, mucho con muy poco.

Los diferentes capítulos se van hilvanando de una forma aparentemente casual, pero el trabajo de guión está ahí, todo está perfectamente orquestado en una sucesión de anécdotas que más que espiral son red, un juego del gato y el ratón moral en el que el ganador final es el espectador. Avanza el metraje, la curiosidad da paso al interés, lo chocante se va convirtiendo en normal y uno se va quedando sin darse cuenta atrapado en una historia arrebatadora y perfectamente explicada. Y así es hasta el final del episodio uno…

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Hoy, post esquizofrénico. Cine de Mierda. Nymphomaniac (vol.I & II) (2013), por Lars Von Trier.

Por dónde empezar, por dónde empezar…Podría hablar de este señor, pero ya lo conocemos todos, así que al turrón.

Comienza la película con un disclaimer. Mal. Lars Von Trier no se hace responsable de lo que vas a ver. Dudas.
Este señor tiene el peso y ego suficientes como para no permitir que un producto con el que no está contento esté a disposición del público. Es capaz de producir “El Jefe De Todo Esto”, decir que el que no lo entienda bien tonto es, poner recompensa para el que coja el chiste y quedarse tan ancho, así que si piensa que no había suficientes escenas de sexo, que no está bien editada o que no debía partirse en dos se puede dar el lujo de montar una productora, sacarla él solito en Betamax y todos contentos. Al fin y al cabo, sus primeras pelis se iban a las dos horas y media largas sin ser nadie todavía y tampoco pasaba nada. Desde el principio huele a podrido en Dinamarca (primer chiste fácil).

Alguien se ha pedido y yo no he sido.

¿Falta mucho para que acabe esto?

En la capa más exterior la película tiene dejes de aprendiz de escuela de dirección (cliffhanger, un sneak preview de la segunda parte en la que se muestra toda la carne como si esto fuera Hollywood, recursos estilísticos que parecen copiados del peor Medem…) y el simple hecho de partirla en dos es ya un insulto al espectador. La segunda parte es evidentemente más floja que la primera, no aporta nada interesante, se limita a explotar el factor morbo y parece una pataleta al estilo “como no véis mis películas esta vez os voy a hacer pasar dos veces por caja”. Parece mentira que el supuesto cine de autor se deje vencer por los peores tics del mercantilismo más obvio. Quién sabe, igual ese es el verdadero motivo del disclaimer.

Hasta los apartados técnicos, en los que brillaban especialmente “Melancholia” y “Antichrist, se hunden en este caso. La fotografía se adapta a las circunstancias pero uno pensaría que en la época en que se rodó la película hubo huelga de maquilladores en Bélgica: el personaje de Christian Slater tiene el secreto de la eterna juventud (o adultez muy bien llevada), Joe envejece 25 años en 2 y a Jerôme le sienta grotescamente mal el paso del tiempo, hasta el punto de que cueste reconocerlo.

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Nymphomaniac Vol. II, anecdotario intrascendente.

En cuanto al contenido, la película es mucho más de lo mismo. Así como en “Inland Empire” Lynch parecía presentar un muestrario de obsesiones y recursos, Von Trier parece querer copiarle y enseñarnos su paleta de lugares comunes: el viaje en tren como metamorfosis, la ventana abierta como sinónimo de tragedia, Lascia Ch’Io Piangia, Charlotte Gainsbourg follando en el bosque… La película nada y nada y se muere en la orilla, los interesantísimos intercambios entre los personajes de Joe y Seligman se revelan vacios cuando vemos que no llevan a ninguna parte.

En cuanto al guión, visto en conjunto, resulta absurdo el contrapunto que presta el personaje de Stellan Skarsgård a una Gainsbourg que no está para muchas hostias (segundo chiste fácil), ese sanchopancismo maniqueo chirría hasta el punto en que el personaje de J le dice a la Wikipedia humana que se calle un rato, que lo que está contando no le interesa a nadie. Puede tener razón. Charlotte Gaingsbourg, ya que hablamos de ella, se lo curra muy poco en la primera parte y le deja todo el trabajo sucio a Stacy Martin, y en la segunda es Mia Roth la que se le come la merienda. Metafórica y literalmente hablando (tercer chiste fácil).

Mami, qué será lo que tiene el negro...

Admítelo, tú también has visto la película sólo por esta escena.

Resumiendo, es una peli cuya primera parte es más que recomendable pero que debe dejarse ahí, si queréis ya os digo yo como termina y os ahorro dos horas de vuestra vida, ya que la chicha de verdad sale en el trailer. Muy mal, Lars, muy mal. Se nota que te has quedado sin ideas y que Haneke, muy merecidamente, te ha quitado cuota de mercado, has querido ir de provocateur por la vida una vez más y te ha quedado una peli que, por muy explícita que sea, no da para paja. Muy mal.

Número de familiares en el extranjero: 2. Wish list.

2 comentarios en “Nymphomaniac (vol. I & II)

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