Verano Festivalero (I)

Festival: Polifonik Sound, Barbastro (Huesca).

Fechas: 24 y 25 de junio.

Precio del abono: 30 euros (con regalo de tote y camiseta), comprado el 11 de febrero.

Precio sin promocionar: 38 euros. Entradas de día 25 euros. Ni camiseta, ni tote, ni tota.

Puedes ver a: Domador, Pull My Strings, Rural Zombies, Mucho, Belize, Izal, Mechanismo, My Expansive Awareness, Egon Soda, Los Bengala, L.A., Sexy Zebras.

O ir de guay y perderte a: Delorentos, Grises, Miss Caffeina, Cycle, Elyella DJs.

Llegar: Hora y poco de autovía sin peajes desde Zaragoza. Radares fijos tanto a la ida como a la vuelta. Encontrar aparcamiento en el Aldi de enfrente es más fácil que aprenderse el estribillo de una de los Bengala. A pesar de que en la Oficina de Turismo se empeñaban en llamarlo “Alvi“.

Moneda oficial: el token (2,5 euros cada uno, no entran ganas de coleccionarlos).

Beber: precios más que razonables dentro. Más razonables aún en el botellón del Aldi, y además conoces a gente.

  • Agua: 2,5€
  • Refrescos: 2,5€
  • Cerveza: 2,5€ (Ambar)
  • Cubata: 5€
  • Licores: 3,75€ (no, no sé qué son “licores”, respeto mi cuerpo)
  • Vino: 2,5€ (Somontano. El blanco era cri-mi-nal).
  • Litro/Katxi/Mini: no gastamos de eso en estas lindes, forastero.
  • Café con leche: no había.

Comer: food trucks. Filas interminables en uno de ellos. Estamos hablando de 40 minutos para hamburguesas a 5€. Opciones para celíacos y vegetarianos/veganos, pero estas últimas se acababan a eso de las 11 de la noche. La mejor opción, sin duda, el Aldi (ver “Llegar”).

Dormir: Barbastro tiene interesantes pero pocas opciones hoteleras, aunque siempre puedes intentar dormir en Torreciudad y convertirte en leyenda. Zaragoza está a tiro de piedra y no es una locura ir y volver en el día, pero ojo con los controles. Y con matarte de vuelta. A lo mejor yo no, pero seguro que después alguien te echa de menos.

Público: camisas estampadas, look moderna de pueblo (the real deal), despedidas de soltera, gente que saluda a otros en la entrada de manera envidiablemente efusiva, al menos tres personas distintas que cogen sin rubor nuggets que alguien abandonó por ir a ver a Izal, una chica haciéndose selfies de palo con la pantalla del móvil apuntando hacia fuera. O sea, con el móvil al revés. O sea, que no veía a quién o qué estaba haciendo la foto. O sea, mal. Muy, muy, muy mal.

Es tu festival si: quieres hacerte una idea del panorama musical nacional a un precio razonable, te gusta ver a todos los grupos del cartel sin que se solapen, odias las masificaciones y las incomodidades.

No es tu festival si: buscas grandes nombres internacionales, eres especialmente quisquilloso con el sonido de los escenarios, te gusta que haya más de una opción para ir al baño, te molesta que la gente hable durante los conciertos, te regalaron un palo de selfies y tiraste las instrucciones sin leer antes de empezar a usarlo.

Veces que he visto a Izal este verano: 1.

Número de familiares en el extranjero: 1. Sin tabaco en la prisión.

 

2 comentarios en “Verano Festivalero (I)

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