Hechos Reales (Amador)

No es difícil adivinar cómo era el cuerpo que Amador habitaba de niño: una larga melena de pelo alborotado, el gesto distraído, la sonrisa armada y rasgos demasiado grandes, apelotonados en una cabeza de forma indeterminada; y es que Amador nunca termina de crecer porque es el Amador niño aún, siempre listo para el juego, enemigo de los formalismos, imposible no quererlo. Y sin embargo.

A Amador no le sale bien la cosa, se despista, se equivoca de camino y, mientras se queda confundido decidiendo qué vía tomar, sólo consigue que la gente se preocupe por él durante cinco minutos. Después vuelven a lo suyo y lo dejan en su casilla. Este arquetipo rompió el molde a base de ser él mismo, bendición para los demás y condena para sí.

Amador es demasiado buena gente, aunque nadie le ríe el chiste y se le nota enfurruñado por la frustración de haberle tocado a él el papel de Amador. Es capaz de devolver tu saludo, animado como un perrillo que ve su premio, y durante ese atisbo de fugacidad se mitiga el dolor de no encajar, por muy sencillo que lo tenga, por mucho que se empeñe. Su generosidad es increíblemente infecciosa y sus ojos brillan con la rara inteligencia del escéptico, pero para el resto el chiste es él.

A Amador no le suena la guitarra y culpa a su amplificador, pero tira la toalla demasiado pronto y es demasiado fácil descubrir que se siente más pequeño de lo que realmente es. Alguien tallado en un bloque de madera no debería abandonar tan rápido, alguien que ama con tanta pasión no debería dejar que nada se interpusiera en su camino, alguien con ese fuego dentro no debería fijarse en nadie más.

A Amador no le toma nadie en serio, la dieta de sus días es una mezcla de condescendencia y gestos mal camuflados de fastidio, Amador no tiene amigos 8 horas al día. Hasta que uno de esos días muere. Amador desaparece y deja tras de sí un hueco imposible de llenar. Y entonces todos caen en la cuenta de lo jovial, lo vital, lo contagioso, lo necesario que era. Aunque sólo le echemos de menos realmente unos pocos.

Joder, Mario, te vamos a echar siempre de menos.

Número de familiares en el extranjero: 2. Portrait of an American Family.

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