Verano Festivalero II

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Festival: Vida Festival, Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

Fechas: 30 de junio y 1, 2, 3 de julio.

Precio del abono: 120 euros (entrada VIP) comprado el 11 de febrero. Incluye acceso a una zona con vistas al escenario principal, 4 combinados y todos los refrescos, aguas, bolsas de patatas, vino, cava y cerveza que tu cuerpo pueda aguantar. Absolutamente recomendado.

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Y además coincides con el puto Neil Hannon. Aunque luego la foto sea una mierda.

Precio sin promocionar: 55 euros. Entradas de día 20 euros. Packs familiares especiales, la excusa perfecta para secuestrar a un sobrino.

Puedes ver a: Wilco, The Divine Comedy, Kula Shaker, !!!, Manel, Delorean, Triángulo de Amor Bizarro, Niño de Elche, Nada Surf, Lindstrom, Basia Bulat, Joe Crepúsculo, Kiko Veneno, Trepàt, Los Bengala, Za!, The New Raemon, Papa Topo, Extraperlo, Belako, Zulu Zulu.

O ir de guay y perderte a: Rodrigo Amarante, Unknow Mortal Orchestra, Lois, Mareta Bufona, Inspira, Villagers, Guille Milkyway (DJ), Maria Arnal i Marcel Bagés, Germà Aire, Biscuit, Trau, Bearoid, Le Parody, Balthazar, 2ManyDJs (DJ Set), Nacho Umbert, Emilio José e os Indígenas, Terrier, Sen Senra, Baywaves, Perro, Doble Pletina, Odio París, Est Oest, Betty Belle, Hazte Lapón o Ultimate Painting.

Llegar: Fácil acceder desde Barcelona, Sitges o cualquier población de más de 13 habitantes. Para llegar al recinto de conciertos se puede coger un autobús desde la estación de trenes y buses de la propia Vilanova o los diferentes campings de alrededor. Precio por trayecto de 1,5 euros o 1 euro si se adquiere el bono de 5 viajes, aunque no lo ofrecen si no lo pides. La pela es la pela.

Moneda oficial: el ticket (3 euros cada uno, excepto el de las patatas, que vale 2). Los tickets adquiridos un día no pueden utilizarse al día siguiente a partir de las 19 horas. Esto quiere decir que si compras tickets para 10 cervezas el jueves y sólo te bebes una, el viernes te puedes hacer un rico y nutritivo bocadillo con los 9 restantes, ya que no los cogen. MUY FUERTE, TÍA.

Beber: precios normales en un festival.

  • Agua: 3€
  • Refrescos: 3€
  • Cerveza: 3€ (Estrella Damm)
  • Cubata: 6€
  • Chupito Jägermeister: 3€ Jägermeister es patrocinador y hay chicos Jäger, pero sólo hacen fotos y regalan librillos, no les dejan regalar chupitos. MUY, MUY FUERTE, TÍA.
  • Vino: 3€ (Movidas del Penedes y otras cosas de mezclar con Coca-cola).
  • Litro/Katxi/Mini: no hay, eso es de proletarios.
  • Café con leche: 1,5€ en el food truck de las pizzas. For realsies.
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Me and Nic Offer Down by the Concert Venue (A True Story)

Comer: food trucks, food trucks everywhere. Llegué a contar 22. Precios un poco idos de pinza pero se puede pagar con dinero de verdad. Filas que llegan hasta la luna en el caso de los kebab (económico, pero el mío piaba cada vez que le daba un mordisco, creo que acababan de inventar el tartar de pollo) y las pizzas. Por mucho tatuaje que lleves en las piernas, siempre echarás de menos el Burger King y la Telepizza de tu barrio.

Dormir: Barcelona, Sitges, la propia Vilanova… Hay un par de campings gestionados por el festival allá donde el viento da la vuelta, pero tienen conexión con el recinto de conciertos y desde fuera no parecían demasiado Auschwitz.

Público: alemanes simpáticos, Samanta Villar sin niño, el que pide “Sinermén” de Nina “Simón” (su padre debía de ser el famoso Don, me figuro), tres raveros puestos de coca hasta los empastes y un chico en calzoncillos y cara rollo paella triste (todo grano, nada de conejo) haciendo pogo en la primera fila de Belako, Pixapins en el sentido más literal de la palabra, Kiko Veneno diciéndote que no se va a hacer una foto contigo, uno de Huesca que está muy interesado en que sepas que ha visto al Niño de Elche en Huesca, Lérida (sic.) y aquí, mi amigo Antonio el sevillano (quien me prohibió cantar los punteos de Wilco) y, en general, lo más granado de la neopijoburguesía catalana. Como la ONU pero en divertido.

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Calzoncillos in the night

Es tu festival si: tienes buen gusto decorando tu casa y los bosques de alrededor, eres un jodido instagrammer más preocupado por el selfie ideal que por el line-up, tu idea de descansar es sentarte en una paca de heno, crees que decir “cuqui” en voz alta es una buena idea, te motiva hacer fotos a cosas con bombillas, consideras prioritario que el entorno del festival esté bien decorado.

No es tu festival si: esperas hacerte una foto con Kiko Veneno, te suelen acribillar los mosquitos, no te va pagar por el Jäger en un festival, has desarrollado intolerancia a masticar polvo, eres alérgico a comerte los tickets no usados del día anterior, tienes tendencia a tropezar con los siguientes objetos: piedras, tocones cortados de árboles, postes señalizadores, alargaderas, enchufes traicioneros, la vida en general.

Veces que he visto a Los Bengala este verano: 2.

Número de familiares en el extranjero: 1. Green Grow the Rushes.

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Verano Festivalero (I)

Festival: Polifonik Sound, Barbastro (Huesca).

Fechas: 24 y 25 de junio.

Precio del abono: 30 euros (con regalo de tote y camiseta), comprado el 11 de febrero.

Precio sin promocionar: 38 euros. Entradas de día 25 euros. Ni camiseta, ni tote, ni tota.

Puedes ver a: Domador, Pull My Strings, Rural Zombies, Mucho, Belize, Izal, Mechanismo, My Expansive Awareness, Egon Soda, Los Bengala, L.A., Sexy Zebras.

O ir de guay y perderte a: Delorentos, Grises, Miss Caffeina, Cycle, Elyella DJs.

Llegar: Hora y poco de autovía sin peajes desde Zaragoza. Radares fijos tanto a la ida como a la vuelta. Encontrar aparcamiento en el Aldi de enfrente es más fácil que aprenderse el estribillo de una de los Bengala. A pesar de que en la Oficina de Turismo se empeñaban en llamarlo “Alvi“.

Moneda oficial: el token (2,5 euros cada uno, no entran ganas de coleccionarlos).

Beber: precios más que razonables dentro. Más razonables aún en el botellón del Aldi, y además conoces a gente.

  • Agua: 2,5€
  • Refrescos: 2,5€
  • Cerveza: 2,5€ (Ambar)
  • Cubata: 5€
  • Licores: 3,75€ (no, no sé qué son “licores”, respeto mi cuerpo)
  • Vino: 2,5€ (Somontano. El blanco era cri-mi-nal).
  • Litro/Katxi/Mini: no gastamos de eso en estas lindes, forastero.
  • Café con leche: no había.

Comer: food trucks. Filas interminables en uno de ellos. Estamos hablando de 40 minutos para hamburguesas a 5€. Opciones para celíacos y vegetarianos/veganos, pero estas últimas se acababan a eso de las 11 de la noche. La mejor opción, sin duda, el Aldi (ver “Llegar”).

Dormir: Barbastro tiene interesantes pero pocas opciones hoteleras, aunque siempre puedes intentar dormir en Torreciudad y convertirte en leyenda. Zaragoza está a tiro de piedra y no es una locura ir y volver en el día, pero ojo con los controles. Y con matarte de vuelta. A lo mejor yo no, pero seguro que después alguien te echa de menos.

Público: camisas estampadas, look moderna de pueblo (the real deal), despedidas de soltera, gente que saluda a otros en la entrada de manera envidiablemente efusiva, al menos tres personas distintas que cogen sin rubor nuggets que alguien abandonó por ir a ver a Izal, una chica haciéndose selfies de palo con la pantalla del móvil apuntando hacia fuera. O sea, con el móvil al revés. O sea, que no veía a quién o qué estaba haciendo la foto. O sea, mal. Muy, muy, muy mal.

Es tu festival si: quieres hacerte una idea del panorama musical nacional a un precio razonable, te gusta ver a todos los grupos del cartel sin que se solapen, odias las masificaciones y las incomodidades.

No es tu festival si: buscas grandes nombres internacionales, eres especialmente quisquilloso con el sonido de los escenarios, te gusta que haya más de una opción para ir al baño, te molesta que la gente hable durante los conciertos, te regalaron un palo de selfies y tiraste las instrucciones sin leer antes de empezar a usarlo.

Veces que he visto a Izal este verano: 1.

Número de familiares en el extranjero: 1. Sin tabaco en la prisión.

 

Turno de Noche

Cuando por fin cierro los ojos, comienza el show. No creo que nadie lo supiera hasta el momento, pero me han llamado para ser ese sustituto al que todo el mundo adora y casi nadie recuerda después. ¿Alguien se había dado cuenta de que la palabra que más utilizo es “pero”?

Sólo hace falta un mínimo ejercicio de memoria para ver que hace falta una pasta especial para hacer lo que yo hago: un poco es divertido, dos días es agotador, un tercero es humano, a partir del cuarto todo es sisífico. He perdido el sitio, no recuerdo quién estaba de mi lado y me llueve de todas partes, arruinando cosas que ni siquiera sabía tener, cuesta distinguir si las gradas jalean o gritan de agonía.

Más difícil aún que consolar a una madre es darse cuenta de que vivo fuera de mí. Fluir no sirve de nada cuando no hay dónde ir, y dejarse llevar sin más no lleva a ningún sitio bueno: el dinero sube, el agua siempre encuentra su camino hacia abajo. No importa que esté demasiado cansado para intentar ningún truco nuevo ni cuál sea el siguiente reto, mi falta de perspectiva es capaz de hacerte saltar más alto que nadie, soy la herramienta perfecta.

Hablo en absolutos, no consigo lo que me propongo, repito el mismo concepto una y otra vez, dudo de mí mismo, estoy harto de mirarme y no encontrar la catarsis que merezco, así que supongo que no, la respuesta es que no estoy bien.

Número de familiares en el extranjero: 1. Tratadla bien.

Efecto Túnel

Salgo a la calle, despeinado, camisa combinando con las zapatillas, cascos inalámbricos emparejados con una lista Premium que me he encargado de descargar previamente en casa, una bolsa con un mensaje descarado y divertido, chaqueta de pana y capucha, arreglado pero juvenil, la misma ropa comprada en los lugares de siempre por todo el mundo, un estilo estudiadamente descuidado,con dos pequeños detalles que lo personalizan y lo hacen distinto. Como el de todo el mundo.

He decidido ponerme algo moderno pero no demasiado, reposado, que me haga sentir triste para poder echarle la culpa alguien. No sé qué clase de mensaje quiero mandar, pero tengo claro que no quiero repetirme que es una fase hasta que las palabras pierdan el sentido o me autoconvenza. En mi cabeza se acumulan Dublín, Regensburg, Tokio, Madrid, Palma… momentos en los que he podido estar solo de verdad y alejar la sensación de que estoy huyendo de algo. Como todo el mundo.

¿Es realmente esta la vida qué quiero? No conozco a todo el mundo ni maldita la necesidad, el tiempo es corto y la gente poco interesante, no soy tonto al pensar que lo máximo que puedo hacer es darlo todo y aprovechar lo que me caiga, cuidar y esperar a que me cuiden, disfrutar de lo mío y hacer que los demás me disfruten lo que puedan, cuando llega el momento todos morimos solos. Todo el mundo.

Número de familiares en el extranjero: 1. Lindo. Querido.

Acrónimos Ajados

A ti esto te queda grande. A ti esto no te importa. A ti esto no te interesa. A ti esto no te duele tanto como lo tuyo. A ti esto te viene fatal, ahora mismo. A tiempo estoy de parar todo esto, antes de que sean ya demasiados los semáforos en rojo. Parece mentira que yo, que jamás he recibido una multa, me esté saltando todas las señales; no sé, será cuestión de prestar más atención antes de que, aparte de la cabeza contra el suelo, un camión me ponga los pies al aire.

Me lanzo y me lanzo y me lanzo y a lanzazos termino, sangrando por la boca y cegado por el sol. Hasta Ícaro tuvo sus alas, y hasta eso me es negado. Arrastrado, pero nunca humillado: tal vez algo de mí quede para siempre dentro de ti, y ese algo se convierta en otro algo que un día te duela, entierres sin funeral o pises sin darte cuenta al levantarte de la cama, poniendo el parquet perdido de semen.

Invento palabras que ya están descubiertas para decir cosas que no lee nadie, intento estrategias que ya están gastadas para perder batallas que no llego a librar, incito emociones que ya están despiertas para marcar el estuco con golpes de aire, impulso acrónimos nacidos ajados para nadar en la orilla y morirme en el mar.

Número de familiares en el extranjero: 1. Francotirador.

Carretera y Mantra

Viajar. Donde sea, pero a tu lado. Ocupar el asiento del copiloto y dejar que sean otros quienes decidan el destino. Huir del sueño que suele arrebatarte y perderte en la conversación, absorta al paisaje de ahí fuera. Conducirnos a sitios nunca antes transitados, desoyendo el consejo experto de quien bien nos quiso. No decírselo a nadie y jugar a que no estamos aquí. Llegar tarde a todas las comidas sin que importe, saltarnos el desayuno si no es en la cama, perdonar todas las cenas y trasnochar siempre. Mezclar el rojo, y el amarillo, y el verde; con el ojo bien redondo, todo pupila, todo interés. Perder la cuenta de las promesas y lo que nos debemos el uno al otro. Que el shuffle escupa tres canciones seguidas de Depeche Mode, y que las tres sean A Question of Time, y que ninguno de los dos nos demos cuenta.

Repetirte una y otra vez, en un susurro, “esto era necesario, esto está bien, me merezco esto”, hasta que se confunda con el ronroneo de un motor eventualmente interrumpido por un insolente cambio de marcha, repetirte hasta que dejes de oirte en voz alta, repetirte hasta que sea verdad. Esto no es una huída, es un regreso al hogar en el que nunca estuvimos. Esto no es una deuda pendiente, es un puzzle casi terminado. Esto no es el recuerdo de un fantasma, es un jardín de caminos que no se bifurcan. Borrón. Cuenta nueva. Bienvenida al lado divertido de la vida. Bienvenido a ti.

Número de familiares en el extranjero: 3. Plantas regadas y CVs.

El Octavo Pasajero

Quiero que sufras el peor dolor que hayas conocido jamás. Quiero dejarte marcas de por vida y que notes cómo tu cuerpo se parte en dos. Quiero mandarte al hospital y que pienses que ningún doctor en este mundo puede ayudarte. Quiero que me mires a los ojos, me maldigas y desees no haberme conocido nunca. Quiero que no te olvides de ese día en el tiempo que te quede en esta tierra. Quiero hacerlo lento, que ese dolor, esa molestia, vaya creciendo en ti hasta que no aguantes más y quieras que todo termine ya de una vez. Quiero destrozar tu vida tal y como la conocías, que haya un antes y un después de esto, que te cueste reconocer cómo eras y las cosas que hacías. Quiero que creas que no hay drogas que te hagan ignorar ese estremecimiento que te recorre al completo. Quiero que llegues a un punto en el que te sientas completamente anulada, hasta el punto de que no quieras volver a tu yo anterior, que ya no recuerdes lo que era dedicarte tiempo, que el centro de tu mundo sea otro.

Quiero hacerte madre.

Número de familiares en el extranjero: 1. Gracias anticipadas y viernes negros.