Hechos Reales (María)

Te desprecia. Te insulta. Te maltrata. Te está escribiendo.

Eres la mujer más valiente del mundo, pero no el rato suficiente. Una pantalla iluminada te recuerda a qué sabe un anzuelo, y la duda sobre si es peor tenerlo todo o no haber perdido jamás nada te deja en una extraña tierra de nadie. Estás habituada a ser alcaldesa en la vida de otra persona y esta soledad, en realidad un picor fantasma, te resulta tan rara como escribir relatos eróticos para Atalaya.

Necesitas constantemente a alguien que te recuerde dónde dejaste el libro donde registrabas todos los pájaros que tienes en la cabeza. Te oyes decir que estás bien, que la que nació para princesa no tiene que meterse a puta, pero media tarde contigo sirve para darse cuenta de que ir por la vida regalando cigarrillos y empezar a pedir tabaco mediada la noche no es un modelo de negocio sostenible.

Te asistes a ti misma en el baño. Miras el cable de la ducha con atención, pensando en cómo de práctico sería hacerse un collar con él, en las marcas que dejaría cuando te lo quitaran, en si es más práctico o placentero hacerlo con agua fría o agua caliente, en si daría tiempo a que desapareciera la mezcla de heces y orina por el sumidero cuando te encontraran. No te gusta molestar.

Ya no sabes distinguir el color de las cosas sólo con tocarlas. Ya sólo conoces una cama, y empiezas a estar aburrida de caer siempre por sus pies, y es que hablar contigo es más entretenido que un hijo drogadicto, pero la gente ha empezado a perder el interés en ti desde que no envuelves ponis en papel de plata como hobby. Todos hemos sido María en algún momento de nuestras vidas. Ellos se lo pierden.

Todo termina con una luz muy fuerte justo detrás de los ojos y un sabor ácido en la boca, una mezcla nunca antes probada de carne quemada y naranjas amargas, un sabor a la par insoportable y adictivo, arropado por el pensamiento de que no te va a costar acostumbrarte a esto. Después de todo, ya estabas muerta cuando le conociste.

Número de familiares en el extranjero: 1. Fully booked.

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