La Enana Barbuda

Qué culpa tendrá el limón de ser una fruta. Algún día te harás daño de tanto caer de espaldas, la mirada vacía sobre el techo, vaya un pasatiempo raro para un colchón tan blando. Luego huirás al baño como forma de vida para que los vecinos tengan algo de qué hablar y que le den por culo al taxista si le molesta ver tu espalda, los cinturones no se hicieron para estas cosas.

Tengo un nuevo perfume para tu habitación, se llama sexo. Cinco días sin abrir las ventanas deberían bastar para darte cuenta de que siempre me has necesitado para estar sola. Tal vez lo amargo sepa mejor en vaso pequeño, necesito que me lo recuerdes cada cinco minutos. Estoy seco, esto no es justo, vamos a pedirnos otra.

Si algún día vuelves a pasear ese extraño show de mujer orquesta para un solo espectador por mi ciudad no te olvides de no decir nada, aquí el que se anuncia sí jode. Plantaremos nuestra carpa al lado de la piscina, yo te aviso si el sol te da demasiado rato en la cabeza que las especies en extinción tienden a morirse, tenéis esas cosas. Una vez terminada la función yo sólo espero que encuentres lo que necesitas y que tu sitio te encuentre a ti. El dinero está donde siempre. Que te vaya bien.

Remedios Caseros contra la Tetraplejia

Robemos el sol. Te encenderé los minutos que nos hemos dejado crecer con el cadáver de la anterior colilla. Por si te lo estás preguntando, la respuesta es sí, veámonos en situaciones forzadas porque de lo contrario no va a haber manera y no es que esté interesado en una relación a distancia, pero es mejor una relación a tiempo. Un poco tarde para eso, pensarás. Qué velocidad. Qué mayores. Qué desatino.

Dos en el camino. Si sumamos dos polizones y un convidado de piedra, marcados a fuego contra un muro de cemento, salimos de cuentas. Sufren en nuestras propias carnes el desconsuelo de no verse reconocidos por lo que son. Encantado de conocerles. El gusto es mío. El placer, todavía no. Todo llegará. Sigue andando. Vuelvan a sus hogares. Aquí no hay nada que ver.

Tomaré lo que sea que dejes en mi mano. Más vale tarde que no, pero ahora mismo me coges en mitad de algo, así que déjame el recado y en cuanto esté de vuelta compartimos provisiones y será nuestra última cena antes de dejarlo todo a medias. Tanto cambio de sabor me intriga pero no recuerdo haberte mentido nunca. O sí. Nunca lo sabremos, a este paso. Pero mira qué horas son. Tú nunca duermes, yo siempre estoy despierto. Hay formas de arreglar esto con seda, fuego y sangre. Llámame iluso. Llámame romántico. Llámame estúpido. Llámame y pasarán cosas.

Número de familiares en el extranjero: 1. Eso pasa por mandar un mail.

Pasen y Vean

El amor es una mierda pero de algo hay que morir. Cada cual se cree protagonista de su propia historia y aún está por decidir el género de lo que no hemos escrito. Será trágico. Será chico. Será bobo. Lo que es seguro es que será histórico. Total, tampoco es que den nada interesante por la tele. Pasen y vean.

Debería decirte algo que no te hayan contado un millón de veces antes ya, aunque ese mechón de pelo descolocado por el alcohol no te lo toques tú que ya te lo coloco yo. Loco, loco me tienes, por Dios, una especie en extinción, un infarto en cada esquina, un soplo en el corazón. Bello verano me espera si seguimos así los dos.

Estuve contando la gente con la que me he acostado y nunca me sales tú, tan solo tu apellido. ¡Hermana! ¡A las armas! Comiencen las hostilidades. ¡Hermana! ¡A las ramas! Follemos como bonobos y divaguemos después sobre el pasado y otras cosas de comer.

Caeremos en cuartos como nunca antes hemos visto, sudorosos, agotados, esperando una prórroga que nunca llega y no deseamos, viendo a otros realizar votos que juramos no hacer jamás. Una vez muertos, que alguien nos diga que era posible y que encuentren los bomberos un hueco para rescatarnos de este tonto juego de las sillas tontas.

Número de familiares en el extranjero: 1. Coppélia.

Progresa Adecuadamente

Toda la noche viendo coches pasar, y ¿dónde irán? El sonido de las ruedas de una camilla llevándose a un ser querido tapando el pinchazo familiar, la pregunta inevitable: ¿es esta la última vez que te voy a ver viva? Nos miramos a los ojos pero tú ya no me ves, cegada por la fe de los conversos. ¿Es justo todo esto que nos está pasando? ¿Es necesario? ¿Acaso importa? Lávate la cara y recoge lo que puedas, te acaban de dar el alta.

Todos los besos son como el primero. Todos los besos son el último. Has perdido la cuenta de las veces que te han preguntado si todo esto está pasando de verdad. Inspira. Exhala. Oxídate. Expira. Plantéate tu vida como si todos tus momentos fueran ese en que miraste tu agenda, absorta ante el trámite de borrar el teléfono de alguien ya muerto. Deberías ser fiel y no dejarlo ir. Deberías vivir y seguir adelante. Deberías saldar tus deudas y reconocer que una vez más la vida te ha ganado. Deberías hacer algo que te hiciera feliz por una puta vez en tu vida.

Puedes contar conmigo siempre que quieras pero sólo hasta 28, que estás curada de espantos pero sólo sabes latín en tres idiomas diferentes. Mi bicicleta es tan pequeña que, aunque lograras robarla, no escaparías muy lejos con ella. Te he de pedir un favor. Sólo uno. Uno pequeño. Atiende: no dejes de intentarlo, las llaves están sobre el piano. Llévatela. Por favor. La tensión es terrible y se nos está empezando a hacer tarde.

Vestido negro, carmín nuevo y zapatos de tacón, esta noche eres toda intención. Esta noche te has puesto guapa. Mucho. Él te mira con unos ojos hechos todos de adoración. Para él eres lo más bello en este mundo, no existe nada más, para mí puede que no seas suficiente. Llevas toda la noche viéndome, pero no soy yo, o tal vez sea yo quien lleve toda la noche mirándote, pero no seas tú. Qué más da, es esa hora del día en que en la calle sólo quedan parejas discutiendo y el monstruo que habita mi cabeza y que sólo yo puedo ver me habla incesantemente de cosas muertas.

Veamos la serie basada en los hechos reales que son nuestra vida hasta que la sintonía de cabecera te parezca la mejor canción de la historia. Un agujero más en mi cinturón, un clavo más en mi ataud, estira el brazo y búscate una excusa en el cajón donde los toreros guardan las orejas, que si aquí te pillo no me acuerdo. Todo va bien. Todo va bien. Todo va bien. Todovabien. Todovabientodovabientodovabien todovabien. Todova bien. To dova bien. Todovabientodovabietodovabientodovabientodovabien. Todovabien. Todo va bien. Pero no te olvides después de echarme la culpa a mí.

Número de familiares en el extranjero: 1. Full pension.

Nada

Es la segunda noche consecutiva que sueño con sexo como si nada. Es en eso en lo que pienso segundos antes de darme cuenta de que la furgoneta refrigerada que se acaba de poner en marcha delante de mí y cuyo ventilador de salida llevo un rato mirando tiene el logo de una funeraria. No son troncos de merluza ni cintas de lomo la carga que lleva en su interior, sino otro tipo de carne. Las posibilidades que ofrece ese pensamiento son infinitas. Bienvenidos a mi vida.

Un día de estos no descarto hacer una pieza de arte ignorada, un golpe de genio que sacie mis ansias de trascender y cuyo chiste sólo yo disfrute. Que sea algo ya hecho, arriesgado e inocuo, no sé, como reemplazar todas las palabras de un texto por ellas mismas, una a una, artesanalmente, sin copiar ni pegar, de manera que todo el mundo crea que son las originales y nadie se dé cuenta nunca; o tal vez replicar un documento hasta la náusea, ocupando un espacio que jamás se molestarán en buscar, gigas de información clonada, para después eliminarlos todos y observar desde las alturas mi labor de creación y destrucción, una obra maestra tan sólo al alcance de un Dios con mayúsculas: empezar con nada y terminar con nada. O tal vez sólo quiera cometer por una vez en mi vida un crimen perfecto. Sin víctimas.

Los restos del estucado en mi frente demuestran que he tenido que aprender a tener lejos a la gente que amo, amar a la gente que tengo lejos nunca se me ha dado bien a pesar de mis propios récords y hacerlo lo mejor que sé. Lo mejor que puedo hacer es quedarme sentado, mirar las paredes y no hacer nada. Será lo más natural. Será lo más sensato. Será lo más satisfactorio. Será perfecto. Y si no me gusta no tengo nada más que hacer, esto es lo que hay. Y lo que hay para cenar hoy son remordimientos, dudas, culpa, miedo y, de postre, paz. Mucha paz.

Número de familiares en el extranjero: 1. Greetings from Bourbon St.

Todo Esto No Tiene Nada Que Ver Contigo

Sabes que detesto estar equivocado. Lo que tal vez no sepas de mí es que adoro equivocarme. Pocas veces me siento tan vivo como cuando miro a una oportunidad a la cara, veo la opción correcta y termino desechándola. No pierdo ocasión de abandonar el camino trazado e inventar nuevas formas de hundirme porque, si lo piensas bien, lo bueno no siempre va a ser lo mejor para ti. La recompensa de cometer un error y terminar abrazando el pecado. El vértigo. La emoción. Los nervios. La sensación. La felicidad. Ah, la vida. ESO es la vida.

Me tienes por cauto. Si la policía llama a mi puerta es para entregar notificaciones de suplencias. Sin embargo, a veces pienso con nostalgia en aquella vez volviendo de Alemania, ciego de inositol y citrato de sodio, negociando las curvas del Falset la madrugada de un lunes, ganando por décimas a los altavoces del coche. Jamás he vuelto a escuchar la mejor canción de la historia, a pesar de llevarla siempre encima. Tampoco he sabido nunca cuál era. ¿Fueron BRMC? ¿Los Queens of the Stone Age? ¿Tal vez Bowie? Tú (siempre tú) hacía rato que no estabas ahí, así que tanto da. Aquella línea de bajo fue lo único que me mantuvo con vida aquella noche. Miento otra vez. Aquella línea de bajo y la determinación de dejarte el jueves siguiente.

Encogerte de hombros y tirar hacia adelante no te va a salvar de esta. Me encanta el barro. Mancharme es una de las pocas cosas que dan sentido a mi vida y salto en los charcos con los dos pies bien juntos. Parezco extraer un placer especial complicándome y complicando la vida de los que se atreven a juntarse conmigo para tratar de averiguar de qué hablo cuando hablo de “jugar”. ¿Te apuntas o me borro? Decidas lo que decidas haces mal preguntándote qué has hecho mal, cuál es la decisión acertada, cuánto daño te va a hacer, en qué lugar te va a dejar cuando termine, si esta segunda persona del singular te está hablando realmente a ti y si tiene algún sentido todo esto.

Porque todo esto, como la mayoría de lo que hago, no tiene nada que ver contigo. Sino conmigo.

Número de familiares en el extranjero: 1. Oh, mamá.