Posteado por: lobech | 2 Febrero, 2010

Woke On A Whaleheart – Bill Callahan

Hoy, buena música, “Woke On a Whaleheart”, por Bill Callahan.

Recuerdo un tiempo en que las siestas las hacíamos con música. Nos dejábamos sorprender con las ganas de impresionar al otro, mostrando nuestras mejores armas con una mezcla de aparente despreocupación y savoir faire. Después de un día de ensueño y un autobús o un tren perdidos, sonó Bill Callahan, aunque yo ya empezaba a sospechar que en ti había algo de bailarina de diamante; ese frenesí contenido, ese correr siempre hacia delante, ese entregarse sin que duela.

Bill Callahan se desprende de la etiqueta de Smog para continuar con su prolífica carrera en solitario con un disco que bien podría ser el guión de su libro de estilo personal, una colección de canciones que tanto da escuchar del derecho como del revés.

La sensación que desprende el disco es que Callahan compone como quien respira, con una naturalidad y una pausa apropiadas para cualquier momento del día, un disco que baja las pulsaciones y estimula las neuronas, sumiéndote en un raro estado de felicidad y despreocupación.

Una despreocupación que se filtra en la cavernosa y arrullante voz de Callahan, que enhebra canción tras canción, con el encanto de lo que parece sin terminar, canciones que destilan una sencillez y una ausencia de pretensión desarmantes.

Un disco, en definitiva, de fea portada pero tan necesario como llamar a mi madre, como tomar un café con Carmen, como la gente a la que quieres, como mirar el reloj esperando a que sean las diez de la noche o el viernes por la tarde, como recordar otros tiempos y seguir brindando por que es posible volver al primer día todos los días.

Y de vez en cuando nos rendimos debido homenaje y lo entregamos todo en la pista, sin preocupaciones ni red de seguridad. Porque es la única forma de saber que estás vivo, de olvidarse de todo y acordarse de uno mismo.

¿Repetimos?

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En otro orden de cosas, es duro hacerse mayor y que un niño te diga que tienes canas. O supongo que debería de serlo, a mi tampoco me afecta tanto. Lo verdaderamente preocupante es encontrar canas donde antes ni siquiera había pelo.

A veces el reflejo de la luz en un colmillo puede ser la luz al final del tunel, y yo empiezo a vislumbrar la del mío. Ya queda menos.

En la foto, uno de mis fetiches, la ventanilla del baño de La Pianola. Siempre le hago fotos, no sé por qué.

Número de familiares en el extranjero: 1. Choo-choo…

Posteado por: lobech | 20 Enero, 2010

Up

Hoy, película interesante, “Up”, por Pete Docter y Bob Peterson (2009).

Viendo el final de la cuarta temporada de Dexter, uno se da cuenta de que el talento ha migrado de la pantalla grande a la chica. Excepto en el caso de “Heroes”, esa serie que sigue mostrando títulos de crédito en el minuto 11 del episodio. Y en el de Pixar.

Tienen las películas de Pixar un nosequé que me provoca una cierta pereza a la hora de ir al ci… de bajármelas con el emule. ¿Una peli de un pez que se pierde? ¿Una peli familiar de superhéroes? ¿Una historia de amistad entre dos juguetes? ¿De insectos? ¿De un robot que no habla? ¿De coches que sí hablan? ¿De un abuelo y una casa con globos? Poco sex-appeal, pereza, hastío. Ahora, una vez que empieza la película…

“Up” es una película que trata de manera magistralmente conmovedora y valiente temas adultos y tan poco atendidos en el cine como la paternidad, la pérdida, el amor eterno y la vejez. Sin apenas usar palabras deja al espectador clavado en el asiento, dudando si levantarse a buscar pañuelos o dejarse maravillar por el carrusel de sensaciones. Es una lección de cine bien hecho y con dos cojones. Y todo eso en los quince primeros minutos.

Pixar nos tiene (demasiado) bien acostumbrados a ser los únicos que hacen cine clásico, del de toda la vida. Y con esto quiero decir un cine que se preocupa por contar una historia, con todo lo que ello supone: dibujar bien a los personajes, establecer una trama, buscar la empatía del espectador contándole cosas que le importen, rellenar los huecos entreteniéndole y tener un guión que lo ate todo.

Y prometo que la siguiente (¿”Toy Story 3″? ¿”1906″?) la iré a ver al cine. Aunque sólo sea por que sigan haciendo obras maestras.

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En otro orden de cosas, qué bien se siente uno cuando se cansa y cuánto tiempo hacía que no lo hacía.

Todas sabemos que cuando Johnny Castle decía “no dejaré que nadie te arrincone” en realidad estaba diciendo “esta noche te voy a estar empotrando contra la pared hasta que las tiendas abran”.

Número de familiares en el extranjero: 1. Se me ha roto la pantalla de la DS. D’oh!

Posteado por: lobech | 13 Enero, 2010

Cursiladas (Manifesto)

Dejad en paz a la Increíble.

Número de familiares en el extranjero: 1. Netbook it is.

Posteado por: lobech | 12 Enero, 2010

The Shining

Número de familiares en el extranjero: 1. Cumple de la tía Yolanda

Posteado por: lobech | 12 Enero, 2010

The Shining

Número de familiares en el extranjero: 1. Cumple de la tía Yolanda

Posteado por: lobech | 11 Enero, 2010

Cosicas (Celebrations)

693 horas de música tengo en el ordenador. Eso son casi 29 días. Y “Merriweather Pot Pavillion” sigue sin gustarme.

El 22 de diciembre un alumno me lanzó el piropo definitivo. Me dijo que me parecía a Bruce Dickinson.

El talento ha migrado de las pantallas grandes a las pequeñas. Excepto en Pixar, claro está.

Tras diez días en la terraza, me acordé de recoger el cenicero. Fue más fácil y aséptico de lo previsto. Es lo que tienen los bloques de hielo.

Hay tres grados sobre cero. Hace más frío que nunca.

Hoy es el cumpleaños de mi fan número uno. 40 y pico. Especialmente dedicada para usted.

Número de familiares en el extranjero: 1. Papa, llama.

Posteado por: lobech | 9 Enero, 2010

Ulysses On Sale

No entraba dentro de mis planes estar en Zaragoza este fin de semana, pero estaba de nieve hasta los huevos. Literalmente. El viernes por la mañana la nieve acumulada en el portal de casa tras 36 horas ininterrumpidas de ventisca me alcanzaba los innombrables.

Yo llevaba dos días seguidos diciendo a mis compañeros que el finde me iba a Zaragoza, pero todos me miraban como si estuviera loco. Hasta las 3 y cuarto, aproximadamente.

A esa hora salía un quitanieves, nuestro billete de salida con destino las rebajas de enero así que, sin tiempo apenas de hacer una mochila y engañar a un compañero para que me cubriera las dos últimas horas de no-clase, enfilamos rumbo a Zaragoza, cual odiseos ávidos de precios tachados y vacías perchas.

El primer incidente sucedió pasado el embalse de Santolea, cuando en plena rampa de subida la guardia civil, con su lento paso, hizo que los primeros coches se calaran y quedaran atascados por culpa del hielo. Mientras negociábamos con la pareja de turno, un impaciente tractor, encomendándose a san John Deere, procedió a adelantarnos por mitad de un bancal de nieve para quedar atascado doscientos metros más arriba. Como no había manera humana de mover los coches, el tractorista trató de ayudarnos empujando, momento que aprovechó para resbalar con una placa de hielo, golpearse contra un Ford Focus rojo y dislocarse el hombro de una manera tan grácil como fulminante y es que, como dice Víctor, ninguna buena acción queda sin su castigo.

Superado el tramo, continuamos hasta que pasado Castellote un compañero sugirió que quitáramos las cadenas ya que la carretera se encontraba en buen estado, pero yo recomendé mantenerlas hasta Mas De Las Matas, por precaución. Jamás sabremos si fue un buen consejo o no, ya que la cadena de mi rueda izquierda reventó apenas 50 metros después, con lo que todo el mundo tuvo que parar otra hora hasta que conseguimos cortar la cadena de la rueda derecha, que había quedado hábilmente atascada.

Cuando las emociones habían parecido terminar y poco antes de llegar a Alcorisa, uno de los compañeros decidió cagarse encima y dar media vuelta justo en plena rampa. Tras un rato negociando con él tratando de hacerle ver lo insensato de
a) hacer cien kilómetros y pasar lo peor para después dar media vuelta
b) dejar el grupo y pararse en mitad de la nada dejando además atascado a un compañero (yo)
c) tratar por cuenta propia una ruta que hasta la Guardia Civil desaconsejaba y
d) detener un coche de gasolina en una cuesta
pareció recuperar el valor suficiente como para seguir adelante y dejarme tirado mientras él iba follado camino a perderse en la segunda rotonda de Andorra.

Separado momentaneamente del grupo decidí dejar el coche en el parking del parador donde habíamos decidido parar a tomar algo. En un arranque de miopía, lo dejé perfectamente aparcado en un alud de nieve. Y encima del bordillo.

Reagrupados al fin y tras sacar el coche a empujones, me presté a tomar la iniciativa y encabezar la expedición, ya que me conozco mejor la carretera y no quería volver a quedarme bloqueado y separado de la gente sensata, iniciativa que duró la friolera de 150 metros, la distancia exacta que había entre el parador y el bloqueo que toscamente había establecido la guardia civil con conos, una luz intermitente, cinta amarilla anudada donde se leía “Peligro, líneas de alta tensión bajo tierra” y un palé.

Mientras pensábamos cual era la mejor opción llegó un lugareño que nos aclaró la situación y, en la que parecía la menos sensata de una larga cadena de decisiones sin sentido común, finalmente pasamos el bloqueo que las fuerzas vivas habían establecido para no tener que trabajar más allá de las siete.

Siguiendo al indígena y de nuevo el último de la fila, el último tramo fue de lo más apacible.

Las cosas que he podido sacar en claro es que no hay fiarse de la guardia civil, que todo nevado es mucho más bonito (pídanme ustedes si lo desean los enlaces a los videos de Youtube), que estamos preparados y a tiempo de inscribirnos en el rally de Suecia y que hicimos bien viniendo. Al fin y al cabo, me había dejado aquí el gorro y los guantes.

Y ya, sé que parece bastante insensato haber cogido el coche siquiera en esas condiciones, pero la verdad es que he pasado más miedo esta mañana yendo en moto al centro que en las seis horas que duró el viaje. Honest.

En otro orden de cosas, la foto es del preparatorio para el taller de maquillaje de fantasía que hicimos el último día de clase del año pasado. No tiene nada especial pero yo me encuentro hasta guapo y todo.

Número de familiares en el extranjero: 1. Te dejaste el Kinder Sorpresa.

Posteado por: lobech | 7 Enero, 2010

A La Cuarta Va La Vencida

Me encanta la mañana de reyes. Contestas al teléfono como un niño que acaba de abrir sus regalos.

En otro orden de cosas, las nevadas terminan perdiendo su gracia cuando son parte de tu rutina habitual.

Número de familiares en el extranjero: 1. En el extranjero.

Posteado por: lobech | 6 Enero, 2010

Hungry Dinners Perfectly Timed

No por repetido es más fácil. Es cierto que a lo mejor esta vez me ha cogido más de sorpresa, sin verlo venir, pero podría hacer un grandes momentos de despedidas en pasillos de aeropuertos, estaciones de trenes y amplias avenidas.

Por poético y por lo que supuso en ese momento tal vez me quedaría con un autobús, un cruce de calles y una mañana en el parque por delante. Si te conozco la mitad de lo que creo estarás rastreando ese momento en cuanto termines de leer esto, y lo que peor me sabe de todo este ritual es ser incapaz de no romperme delante de mi madre, ser el primero en inaugurar las despedidas, no saber ni querer contenerme, ni siquiera ahora.

Qué poco dura lo bueno, joder.

Número de familiares en el extranjero: 1. Qué poco dura lo bueno…

Posteado por: lobech | 5 Enero, 2010

On The Road Again

…as all good thing must surely come to an end.

Número de familiares en el extranjero: 0. Por poco tiempo.

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