300. El Origen de un Imperio

Hoy, cine de mierda. “300. El Origen de un Imperio” (2014), de Noam Murro.

300. El Origen de un Imperio (desde ahora “Cacafú”) es la película más homosexual de la historia. De eso sé un rato,  que me he visto dos o tres pelis de Xavier DolanShortbus un par de veces, todas las temporadas de Scrubs, el Batman de Christopher Nolan y la edición con extras del Love Parade de 2010. Pero Cacafú no es mala porque sea una peli muy homosexual, qué va, ni porque sea una “segunda parte de”, que también. Esta se lo gana a pulso. ¡Dentro video!

Be Ready To PARTYYYYYY!!!

Be Ready To PARTYYYYYY!!! aka I’m Gonna Take You To A Gay Bar

Tener un hijo tonto y quererlo no te impide sentir un poco de vergüenza de él en los espacios abiertos, y si hueles que la tostada que estás cocinando va a ir untada en mierda es mejor echarse un poco a un lado y que no te vinculen directamente con ella, así que Zack Snyder, como ha hecho Dr. Dre recientemente, ha dado un paso atrás y se ha limitado a producir la segunda parte de la criatura y dejar la dirección en manos de quien sospecho que es un anagrama de Morramuno. Por favor, que no nos hagan una foto juntos. Eso sí, el cheque hacedlo nominal y me lo mandáis a casa. 300 era una buena peli basada en un gran comic de un autor genial, pero su secuela es una sucesión de despropósitos en la que sólo se echa de menos a alguien llamando al ejército de Sitges. Ay, el ejército de Sitges…

Supongo que no es la gloria de mi madre, sino la gloria Gaynor

Supongo que no es por la gloria de mi madre, sino por la gloria Gaynor

A lo mejor tiene algo que ver el hecho de que me perdiera el primer minuto de la peli por culpa de unas señoras que recién acababan de descubrir que podían sacarse entradas “por la impresora” y tenían ganas de que la sociedad se sintiera orgullosa de su logro, y eso me impidió entenderla y aprehender su grandeza pero oye, es una de romanos que se dan de espadazos, así que lo dudo bastante. El guión está hipermascado y subrayado por una voz en off que sirve para no dejar muy despistado a un público que, por el simple hecho de haber elegido esta y no otra, tampoco demuestra una inteligencia por encima de muchos seres vivos que se alimentan a través de la clorofila o se lanzan a ver “8 Apellidos Vascos” porque te lo recomienda Piqueras. Los insertos con escenas de 300 y referencias constantes à la “Mientras tanto, en otra parte de Grecia…” no son suficiente para distraernos del hecho de que los personajes hacen las cosas porque sí.

¿Amnesia? Sigue todo recto hasta el Corporación Dermostética, gira a la derecha y lo encontrarás frente al No + Vello

¿Amnesia? Sigue todo recto hasta el Corporación Dermostética, gira a la derecha y lo encontrarás frente al No + Vello

Cacafú se lanza con abandono y sin pudor ni muestras de sonrojo a la copia estilística de su predecesora en versión rastro. La contextualización/descontextualización se realizaba en 300 mediante el abuso del chroma, los filtros digitales y el mandoblazo a ritmo de heavy metal pero, perdido el factor sorpresa, ya sólo nos queda una banda sonora a manos de Junkie XL y el recuerdo constante de que todo está hecho por ordenador. Todo el puto rato hay partículas de algo en pantalla: partículas de polvo, partículas de ceniza, partículas de ascuas, partículas de oro, partículas de midiclorianos, partículas de homosexualidad… en un intento de irónicos resultados por hacernos creer que lo que vemos es de verdad. O que el mundo antiguo estaba lleno de mierda porque todavía no se habían inventado el reciclaje ni las escobas.

Me lo habéis puesto todo perdido o They Will Know Us By The Trail Of Gay

Me lo habéis puesto todo perdido o They Will Know Us By The Trail Of Gay

Que si cogemos algo que funciona y lo pasamos de revoluciones lo vamos a romper es algo que sabe (casi) todo el mundo, menos los de siempre que no se enteran. Tampoco es menos cierto que, sin intención de coger el boli rojo y ponerme tonto con imprecisiones históricas o matemáticas del tipo “Todas sabemos que en tiempos de Pericles ni existía el Virgin Active ni todo el mundo tenía cuerpo de tornero fresador rumano” o “Ni estrategia ni estrategio, por mis santos cojones me creo yo que 50 barquitos veleros de cáscara de nuez se pueden follar tan alegremente a una flota de 10000 barcos de pelo en pecho”, terminan distrayendo el exceso de esa mermelada de fresa que parecían tener los griegos corriendo por sus cuerpos o las sobradas que se marcan del tipo “mirad mi arma secreta capaz de ganar una guerra. Jamás lo sospecharían y eso que somos griegos…”. Juntamos con el hecho de que el mar donde se desarrolla la mitad del metraje parece el campo de fútbol de Oliver y Benji y esta crítica se escribe sola.

Allá van con las grebas en los pies y ninguno los podrá detener...

Allá van con las grebas en los pies y ninguno los podrá detener…

Sin entrar en el terreno del spoiler feroz ventilo el último punto demostrando por qué Cacafú es más homosexual que Tony Curtis preparando un capuccino descafeinado mientras oye a Kirk Douglas cantando SU canción en la ducha. No es que se trate de una peli de hombretones que, a la mínima de cambio, dejan mujer y campos de trigo para juntarse con sus compañeros de batallón a pesar de saber que eso significará la muerte, ni que sean machorros con abdominales cincelados a martillo capaces de tener los cuerpos tan bien depilados como cuidadadas sus barbas y uñas, aunque eso sólo ya bastaría. No, son los pequeños detalles. Detalles como verte forzado a tirarte a la protagonista no porque te amenacen de muerte (que ya es) sino porque no hacerlo te haría quedar mal delante de los colegas. Detalles como que a mitad de una peli de hora y media en la que el desfile de onvrrres se puede comparar con pocos eventos a nivel mundial o histórico se levanten tantas mujeres para ir al baño, sabiendo sin duda que no hay nada que rascar con lo que hay en pantalla. Detalles como tener a palmo a Cersei Lannister en túnica, vulnerable, inconsolable y empitonada y mantener un eye contact perfecto; ni una miradita al culo, oyes. Detalles como ser más guapo que Gerard Butler, saber que te quedan dos cenas y no montarte una guerra antigua como Dios manda, con putas y blackjack. Detalles como saber que la vas a palmar y preferir decirle tus últimas palabras a tu compañero de la mili antes que a tu propio hijo, presente en la escena; aunque tus palabras sean para tu propio hijo, presente en la escena. Detalles como tener una protagonista de nombre complicado (me pasé toda la peli pensando que le sobraban vocales) en un continuo pase de modelos que, a pesar de estar rodeada de rudos marineros, se pega el metraje pasando la mano por la pared.

Artemisia o cuando el hecho de que un barco lleno de hombres no se te acerque poco tiene que ver con que no seas especialmente agraciada.

Artemisia o cuando el hecho de que un barco lleno de hombres no se te acerque poco tiene que ver con que no seas especialmente agraciada.

Todo junto, bien mezclado y a la vez nada en concreto, hacen de Cacafú una experiencia perfectamente olvidable a los dos segundos de salir de la sala. ¿Tan difícil era hacerlo bien? ¿O regular? Más es menos. Mucho menos.

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En otro orden de cosas, bien, vale, gracias, lo siento, hablamos.

Número de familiares en el extranjero: 1. Welcome to Spain.

Delitos de Lesa Humanidad

Ahora que me has demostrado que si te quiero besar no vas a hacer nada por evitarlo no creo que haya fuerza suficiente en la tierra capaz de impedirme saltar por encima de la mesa. Procuremos ignorar el ruido de los vasos estrellándose contra el suelo, entonando como posesos un kyrie dedicado a mi mano en tu rodilla, desoigamos el tintineo de tres pares de cubitos lanzados furibundos a una danza derviche y suicida, evitemos las miradas de desaprobación de dueña y concurrencia, que ahora estamos para otras cosas. Da igual que estos sean los refrescos más caros del mundo, ambos sabemos que a estas horas deberíamos estar tomando precauciones en lugar de cocacolas.

No queda ni un taxi vivo en esta maldita ciudad. Sí, hubo una vez en que fuimos animales y si hubo una época en que todas la mujeres de mi vida tenían tu nombre es porque algo debíamos sospechar, y si no la hubo prefiero que siga siendo un secreto. Tú y yo estábamos cansados de escuchar al corifeo cantar eso de que esto acabaría sucediendo, así que por qué dejar pasar otros trece años, hoy nos toca a nosotros perseguir a la mala suerte. No conozco un ascensor más lento que este pero no te confundas, no estoy preocupado, nos hemos quitado de encima el peso de la ropa y ya has empezado a decir cosas con la única lengua que hasta ahora no dominaba, sólo es cuestión de tiempo que también tú grites cosas en un idioma también desconocido para ti.

Y no me hables de flores en aniversarios ni me relates tus habilidades especiales, nos resultará más divertido irlas descubriendo una a una. No me distraigas con anillos que no vibran ni cuentes historias de tus amables vecinos, no es sal lo que he venido buscando a tu puerta y prefiero conocerlos cuando vengan a quejarse. Prefiero quedarme como un bobo mirando un recibo que escuchar la palabra “planes”, para mí tu corazón es sólo una entraña más. Y haznos un favor y no te engañes: no te voy a tratar bien, una vez sepa a que sabes y te sienta tragar saliva a través de mi mano en tu garganta Dios estará mirando hacia otro lado, así que tampoco yo pienso mirarte a los ojos cuando te corras.

Número de familiares en el extranjero: 2 ½. Polaroid F.C.

Nymphomaniac (vol. I & II)

Hoy, post esquizofrénico. Película Interesante. Nymphomaniac (vol.I & II) (2013), por Lars Von Trier.

Por dónde empezar, por dónde empezar… Por el principio, evidentemente. Podría dedicarme a ponernos en situación alabando las muchas y muy buenas virtudes de Lars Von Trier, de esa forma de producir cine a base de hacer hablar a los personajes sin necesidad de subrayados dramáticos ni acentos técnicos, de poner a dos personas frente a frente y dejar que desgranen temas tan triviales como la vida y cómo vivirla sin aparente gravedad, con una naturalidad dolorosa; uno podría darle al mute y creer que están hablando de lo que han hecho durante el día o lo rico que les ha salido el café. Pero no. Aquí queremos turrón. Vayamos a por él.

Tetas

Tetas. Digo… turrón. Del duro.

“Nymphomaniac” es un regalo que se va abriendo poco a poco, que se va pelando capa a capa y nos muestra una historia (again) de búsqueda, degradación y autodesprecio. Es la odisea de otra mujer más que se ve atrapada en su propia vida y por lo tanto abocada a usar métodos no convencionales para encontrar la felicidad o, al menos, la paz. La filmografía del danés se ve trufada de estos personajes, pequeñas víctimas inmersas en inmensos dramas, heroínas a pesar de su circunstancia.

La secuenciación de la historia en episodios nos permite ir adentrándonos en la motivación de Joe, y funciona mucho mejor que una explicación cronográficamente lineal tanto para la comprensión de la historia como para generar empatía con el personaje principal. Gran culpa de esto último lo tiene una magnífica Stacy Martin, arrebatadoramente guapa y no menos interesante actriz, con una actuación tan creíble y natural que ni maquillaje necesita. El gran peso interpretativo de la primera parte recae sobre sus frágiles hombros, ofreciendo momentos que hacen pensar al espectador dónde ha estado todo este tiempo y por qué no la habíamos visto antes en nuestras pantallas.

Viaje con nosotros.

Stacy Martin & Friend, mucho con muy poco.

Los diferentes capítulos se van hilvanando de una forma aparentemente casual, pero el trabajo de guión está ahí, todo está perfectamente orquestado en una sucesión de anécdotas que más que espiral son red, un juego del gato y el ratón moral en el que el ganador final es el espectador. Avanza el metraje, la curiosidad da paso al interés, lo chocante se va convirtiendo en normal y uno se va quedando sin darse cuenta atrapado en una historia arrebatadora y perfectamente explicada. Y así es hasta el final del episodio uno…

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Hoy, post esquizofrénico. Cine de Mierda. Nymphomaniac (vol.I & II) (2013), por Lars Von Trier.

Por dónde empezar, por dónde empezar…Podría hablar de este señor, pero ya lo conocemos todos, así que al turrón.

Comienza la película con un disclaimer. Mal. Lars Von Trier no se hace responsable de lo que vas a ver. Dudas.
Este señor tiene el peso y ego suficientes como para no permitir que un producto con el que no está contento esté a disposición del público. Es capaz de producir “El Jefe De Todo Esto”, decir que el que no lo entienda bien tonto es, poner recompensa para el que coja el chiste y quedarse tan ancho, así que si piensa que no había suficientes escenas de sexo, que no está bien editada o que no debía partirse en dos se puede dar el lujo de montar una productora, sacarla él solito en Betamax y todos contentos. Al fin y al cabo, sus primeras pelis se iban a las dos horas y media largas sin ser nadie todavía y tampoco pasaba nada. Desde el principio huele a podrido en Dinamarca (primer chiste fácil).

Alguien se ha pedido y yo no he sido.

¿Falta mucho para que acabe esto?

En la capa más exterior la película tiene dejes de aprendiz de escuela de dirección (cliffhanger, un sneak preview de la segunda parte en la que se muestra toda la carne como si esto fuera Hollywood, recursos estilísticos que parecen copiados del peor Medem…) y el simple hecho de partirla en dos es ya un insulto al espectador. La segunda parte es evidentemente más floja que la primera, no aporta nada interesante, se limita a explotar el factor morbo y parece una pataleta al estilo “como no véis mis películas esta vez os voy a hacer pasar dos veces por caja”. Parece mentira que el supuesto cine de autor se deje vencer por los peores tics del mercantilismo más obvio. Quién sabe, igual ese es el verdadero motivo del disclaimer.

Hasta los apartados técnicos, en los que brillaban especialmente “Melancholia” y “Antichrist, se hunden en este caso. La fotografía se adapta a las circunstancias pero uno pensaría que en la época en que se rodó la película hubo huelga de maquilladores en Bélgica: el personaje de Christian Slater tiene el secreto de la eterna juventud (o adultez muy bien llevada), Joe envejece 25 años en 2 y a Jerôme le sienta grotescamente mal el paso del tiempo, hasta el punto de que cueste reconocerlo.

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Nymphomaniac Vol. II, anecdotario intrascendente.

En cuanto al contenido, la película es mucho más de lo mismo. Así como en “Inland Empire” Lynch parecía presentar un muestrario de obsesiones y recursos, Von Trier parece querer copiarle y enseñarnos su paleta de lugares comunes: el viaje en tren como metamorfosis, la ventana abierta como sinónimo de tragedia, Lascia Ch’Io Piangia, Charlotte Gainsbourg follando en el bosque… La película nada y nada y se muere en la orilla, los interesantísimos intercambios entre los personajes de Joe y Seligman se revelan vacios cuando vemos que no llevan a ninguna parte.

En cuanto al guión, visto en conjunto, resulta absurdo el contrapunto que presta el personaje de Stellan Skarsgård a una Gainsbourg que no está para muchas hostias (segundo chiste fácil), ese sanchopancismo maniqueo chirría hasta el punto en que el personaje de J le dice a la Wikipedia humana que se calle un rato, que lo que está contando no le interesa a nadie. Puede tener razón. Charlotte Gaingsbourg, ya que hablamos de ella, se lo curra muy poco en la primera parte y le deja todo el trabajo sucio a Stacy Martin, y en la segunda es Mia Roth la que se le come la merienda. Metafórica y literalmente hablando (tercer chiste fácil).

Mami, qué será lo que tiene el negro...

Admítelo, tú también has visto la película sólo por esta escena.

Resumiendo, es una peli cuya primera parte es más que recomendable pero que debe dejarse ahí, si queréis ya os digo yo como termina y os ahorro dos horas de vuestra vida, ya que la chicha de verdad sale en el trailer. Muy mal, Lars, muy mal. Se nota que te has quedado sin ideas y que Haneke, muy merecidamente, te ha quitado cuota de mercado, has querido ir de provocateur por la vida una vez más y te ha quedado una peli que, por muy explícita que sea, no da para paja. Muy mal.

Número de familiares en el extranjero: 2. Wish list.

23 Milímetros

No me hago a la idea de que esto vaya a vivir durante tanto tiempo dentro de mí. Como no me puedo creer la naturalidad con la que otra gente vive esta situación, cómo lo integran en su día a día, llegando a olvidarse de su condición, cómo pueden acostumbrarse a tener algo así creciendo dentro o (lo que es peor) cómo pueden incluso atreverse a convertirlo en tema de conversación en sucios bares frente a un triste café con sacarina y churros por tres euros. El abandono con el que cosifican algo tan grave me hace convencerme de que hay más esperanza que dendritas. Y lamento ser yo quien te lo diga: no hay esperanza. Una epifanía como esta no dejará de doler nunca, por mucho que sea la tercera en lo que llevamos de año.

 

“Ley de vida”, le llaman. “Es lo natural”, dicen otros. “Esto no debía pasar así, no a mí”, me oiréis decir. Luego, cuando nos hayamos repuesto de la impresión inicial, ya debatiremos si quieres sobre las implicaciones del asunto, sobre cuánto de “mucho” hay en un “mucho” o cómo de serio es poner o quitar un “MUY” al desastre, la banalidad bien entendida empieza por uno mismo. Y si a base de quitarle hierro no sobrevivimos ya vendrán días mejores que nos dejen unos cuantos pasos más cerca del final de todo esto. Mediremos el tiempo en días, minutos y segundos y dejaremos que el ruido de la aguja más corta al correr tape el revuelo de batas a nuestro alrededor. Despertar borrachos nos hará más fácil enfrentar lo que sea que nos espere en el cuarto de baño. Pensar nunca hizo feliz a nadie.

 

Creo que por fin entiendo todo por lo que pasaron nuestro padres: esa increíble mezcla de asombro, miedo y vértigo, ese no saber qué sucederá a continuación, ese irracional crepitar de etapas, barcos y puentes, ese beberse la vida a tragos porque no encontraban el manual de instrucciones, ese luchar contra sí mismos; en definitiva, esa sabiduría acumulada a golpe de equivocarse y recibir unas hostias que todavía hoy les duelen. No caigamos en saco roto, dejemos al menos que nuestros huesos, blanqueados por un sol nuclear, sirvan de advertencia a los insensatos que quieran seguir nuestras huellas. Atrevámonos a ser nosotros. Nadie nos podrá quitar eso. Nunca.

 

Número de familiares en el extranjero: 2. Pictures with all the clothes on.

Despropósito de Año Nuevo

Ey, sé que esto no te pilla por sorpresa, pero tu vida es un sitio mucho mejor sin mí. En serio. Tal vez no haya dicho nada tan en serio en mucho tiempo, aunque cada vez me cuesta más recordar las cosas buenas. Soy un lastre, eso te lo puede decir cualquiera: soy egoista, soy un cobarde, me enfado con facilidad y por tonterías y entonces me bloqueo y estoy días sin hablarte, sólo entiendo una forma de hacer las cosas (la mía), soy terriblemente estúpido cuando se trata de reconocer señales, me da miedo el agua y los espacios cerrados me provocan una ansiedad paralizante, tengo una compulsión que me obliga a salir por el mismo sitio por el que he entrado y que me hace sentir fatal si paso por debajo de un arco y luego no vuelvo a cruzarlo de vuelta, soy horriblemente pedante, me creo mucho más atractivo de lo que realmente soy, cuando bebo me olvido de que no soy fumador, bebo mucho, soy muy cutre y terriblemente agarrado, hago cosas que me hacen daño y hago daño a los que me rodean, tiendo a mirar por encima del hombro a los demás pero me da miedo pensar que todo el mundo es mejor que yo, me paso de gracioso y de listo por igual, me dan pánico las multitudes y la gente nueva, sufro mucho, no soy buena persona, huyo hacia adelante, no soy buena compañía, digo las cosas escribiéndolas en lugar de a la cara, sólo sé hablar de mí. Soy un lastre.

Al principio todo habría podido ser muy divertido de haberlo sido y, si quieres, jugamos a pintar cuadros retrofuturistas en abstracto pero piénsalo con honestidad, a mi lado no habrías hecho la mitad de las cosas que has hecho, no habrías visto la mitad de las cosas que has visto, no habrías disfrutado de la mitad de las cosas que sólo ahora puedes empezar a darte cuenta que han estado ahí todo este tiempo. Pasados el deslumbre y los fuegos artificiales sólo quedarían el humo y los espejos, como siempre, y no habrías conocido a todas esas personas, no habrías probado ese plato, habría mucha gente más infeliz ahí fuera, tendrías menos noches por recordar. La gallina fue primero, cola de león gana, es peor amar y haber perdido, así que deberías dejar de mirarte los dedos, deberías dejar de pensar en condicional, debería gustarte lo que eres y lo que tienes: eres objetivamente envidiable. Lo eres.

Tan tarde y tan mal lo hemos hecho que ni eso nos produce alegría. Lo único positivo de todo esto (si es que hay algo) es que por lo menos hemos encontrado a un culpable y que doy suerte a la gente a mi alrededor, así que espero que te puedas llevar a casa algo bueno, quédatela toda, es lo único que te puedo dar. De momento. Hasta que llegue un día mejor. Pero vale ya de árboles caídos, crujidos, lamentos y comernos los remordimientos en crudo, todos sabemos que a veces la única forma de que me calle es meterme la lengua en la boca.

Número de familiares en el extranjero: 1/2. No dejes que me acostumbre nunca.

Most Unimportant Hits, pt. III

In No Particular Order Productions, en asociación con Tarde & Mal GmbH y Obsesiones de Ayer, Hoy y Siempre, Ltd vuelven en estas fechas tan entrañables para recordar lo mejor de lo mejor de lo único que recuerdo de 2013. Si piensas que va por ti es verdad: va por ti.

Under Pressure – Queen feat. David Bowie
NYC – Interpol
What You Know – Two Door Cinema Club
Panic – The Smiths
Movin’ On Up – Primal Scream
Breezeblocks – Alt-J
The Stars Are Out Tonight – David Bowie
Islas Baleares – Antònia Font
Enjoy The Silence – Depeche Mode
I Sat By The Ocean – Queens Of The Stone Age
Pale Green Ghosts – John Grant
Caroline Says – Lou Reed
Why’d You Only Call Me When You’re High? – Arctic Monkeys
Late Night – Foals
This Is Not A Love Song – PiL
Female Dyslexic – Kakkmaddafakka
Reflektor – Arcade Fire
Amatoma – El Torpedo De Acapulco
I Want Transatlanticism I Need Transatlanticism – Death Grips For Cutie
Evil Eye – Franz Ferdinand
Zum Zum Zum – Mina
(Big) Wish – Franka Potente & Thomas D
Qu’Est-Ce Que Ça Peut Faire – Benjamin Biolay
Tú, Garfunkel – The New Raemon
Farfalle – Dwomo
Formaldehyde – Editors
Can’t Hold Us – Macklemore & Ryan Lewis feat. Ray Dalton
Al Mar! – Manel
When We’re Dancing – Twin Shadow
Outsider – L.A.

Número de familiares en el extranjero: 0. Joder, qué bien sienta decir eso.

METEPATAS

Imagen

Hoy, palabra bonita.

METEPATAS

El diccionario de la RAE la define como:

1. Persona que mete la pata; inoportuno, indiscreto.

Sinónimos: indiscreto, inoportuno, bocazas, equivocado, desacertado.

Antónimos: discreto, oportuno, acertado, adecuado, apropiado, conveniente, pertinente.

Origen etimológico de la palabra: del latín “meter” + “patas”. Sorprendentemente.

Resultados de buscar “metepatas” + “yo” en Google: 42700 (¿solo?)

Tres ejemplos de buen uso de la palabra (cortesía involuntaria de ABC, entre otros):

1.- Cedric Pioline, además de parecerse al que vio a un lindo gatito, es un metepatas, en este caso metemanos. Metió la zarpa y sacó la sexta papeleta.

2.- Pase lo que pase no le va a ir bien, si ganan sus patrocinados será acusado de alcaldada y parcialidad, tendrá algún disgusto en Bruselas y será acusado por muchos de metepatas.

3.- Por lo general el metepatas político transita los mismos terrenos que el ladrón.

Tres ejemplos de mal uso de la palabra (sin acreditar):

1.- Si no sabes qué más echar al caldo mete patas de gallina, que le dejan muy rico.

2.- Dame pan y llámame metepatas.

3.- Jean Claude Van Damme suelta puñetazos, Chuck Norris mete patás voladoras.

En otros idiomas, blunderer, gaffeur, pessoa que dá mancadas, Großmaul.

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En otro orden de cosas, y nos conoceréis por el rastro de muertos a nuestro paso.

Número de familiares en el extranjero: 2. Big suitcase, small suitcase.