Hechos Reales (Amador)

No es difícil adivinar cómo era el cuerpo que Amador habitaba de niño: una larga melena de pelo alborotado, el gesto distraído, la sonrisa armada y rasgos demasiado grandes, apelotonados en una cabeza de forma indeterminada; y es que Amador nunca termina de crecer porque es el Amador niño aún, siempre listo para el juego, enemigo de los formalismos, imposible no quererlo. Y sin embargo.

A Amador no le sale bien la cosa, se despista, se equivoca de camino y, mientras se queda confundido decidiendo qué vía tomar, sólo consigue que la gente se preocupe por él durante cinco minutos. Después vuelven a lo suyo y lo dejan en su casilla. Este arquetipo rompió el molde a base de ser él mismo, bendición para los demás y condena para sí.

Amador es demasiado buena gente, aunque nadie le ríe el chiste y se le nota enfurruñado por la frustración de haberle tocado a él el papel de Amador. Es capaz de devolver tu saludo, animado como un perrillo que ve su premio, y durante ese atisbo de fugacidad se mitiga el dolor de no encajar, por muy sencillo que lo tenga, por mucho que se empeñe. Su generosidad es increíblemente infecciosa y sus ojos brillan con la rara inteligencia del escéptico, pero para el resto el chiste es él.

A Amador no le suena la guitarra y culpa a su amplificador, pero tira la toalla demasiado pronto y es demasiado fácil descubrir que se siente más pequeño de lo que realmente es. Alguien tallado en un bloque de madera no debería abandonar tan rápido, alguien que ama con tanta pasión no debería dejar que nada se interpusiera en su camino, alguien con ese fuego dentro no debería fijarse en nadie más.

A Amador no le toma nadie en serio, la dieta de sus días es una mezcla de condescendencia y gestos mal camuflados de fastidio, Amador no tiene amigos 8 horas al día. Hasta que uno de esos días muere. Amador desaparece y deja tras de sí un hueco imposible de llenar. Y entonces todos caen en la cuenta de lo jovial, lo vital, lo contagioso, lo necesario que era. Aunque sólo le echemos de menos realmente unos pocos.

Joder, Mario, te vamos a echar siempre de menos.

Número de familiares en el extranjero: 2. Portrait of an American Family.

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Hechos Reales (María)

Te desprecia. Te insulta. Te maltrata. Te está escribiendo.

Eres la mujer más valiente del mundo, pero no el rato suficiente. Una pantalla iluminada te recuerda a qué sabe un anzuelo, y la duda sobre si es peor tenerlo todo o no haber perdido jamás nada te deja en una extraña tierra de nadie. Estás habituada a ser alcaldesa en la vida de otra persona y esta soledad, en realidad un picor fantasma, te resulta tan rara como escribir relatos eróticos para Atalaya.

Necesitas constantemente a alguien que te recuerde dónde dejaste el libro donde registrabas todos los pájaros que tienes en la cabeza. Te oyes decir que estás bien, que la que nació para princesa no tiene que meterse a puta, pero media tarde contigo sirve para darse cuenta de que ir por la vida regalando cigarrillos y empezar a pedir tabaco mediada la noche no es un modelo de negocio sostenible.

Te asistes a ti misma en el baño. Miras el cable de la ducha con atención, pensando en cómo de práctico sería hacerse un collar con él, en las marcas que dejaría cuando te lo quitaran, en si es más práctico o placentero hacerlo con agua fría o agua caliente, en si daría tiempo a que desapareciera la mezcla de heces y orina por el sumidero cuando te encontraran. No te gusta molestar.

Ya no sabes distinguir el color de las cosas sólo con tocarlas. Ya sólo conoces una cama, y empiezas a estar aburrida de caer siempre por sus pies, y es que hablar contigo es más entretenido que un hijo drogadicto, pero la gente ha empezado a perder el interés en ti desde que no envuelves ponis en papel de plata como hobby. Todos hemos sido María en algún momento de nuestras vidas. Ellos se lo pierden.

Todo termina con una luz muy fuerte justo detrás de los ojos y un sabor ácido en la boca, una mezcla nunca antes probada de carne quemada y naranjas amargas, un sabor a la par insoportable y adictivo, arropado por el pensamiento de que no te va a costar acostumbrarte a esto. Después de todo, ya estabas muerta cuando le conociste.

Número de familiares en el extranjero: 1. Fully booked.

Hecho Reales (Raquel)

Raquel atrae a dos tipos de persona: los que se la quieren follar sólo por sus tetas y los que se la quieren follar sin que parezca que sólo es por sus tetas. Todos ellos son tan satelitales que, una vez superadas las quemaduras de la reentrada, sólo aciertan a decir “No se alarme”. La gente es magnífica. Cerrar ironía.

Raquel no ha salido aún de su casa y ya está cansada. Da igual los planes que haga, al final la moneda caerá del otro lado. No hay comunicación. Besa muy poco. La mitad más jugosa de Raquel devora corazones con sabor a melocotón mientras piensa que hoy tampoco ha pasado nada. Una vida cerrada por derribo. Vuelvan a sus hogares. No hay nada que ver aquí.

Raquel vive tan fuera de sí que no sirve de nada humedecer tu dedo en ella, sólo va a correrse si estimulas su clítoris con la polla. Follar con Raquel es como masturbarse ante un espejo, como follar con uno mismo: cuando aprietas, ella aprieta; cuando acaricias, ella acaricia; cuando tiras, ella tira; cuando suspiras, ella suspira; cuando te corres, ella se estremece; cuando muerde, gimo.

Raquel es decepcionante, una larga serie de no menos largos pasillos jalonados con escaleras mecánicas muy eficientes. Menos la última. La última nunca funciona en esta máquina de fabricar primeras veces. Un vacío de aeropuerto no conocido antes por el hombre, visitado por cualquiera capaz de sostener una mirada cinco minutos.

Raquel son quince minutos resumidos en toda una vida. No le duele que le griten como no le cuesta meter pecho y sacar tripa cuando se trata de aclarar qué demonios es ella. Será quien quieras que sea si con eso consigue ser el centro de tu pista, el maestro en su ridículo traje y quien maneja el foco. Raquel es una mujer barbuda con actitud de payaso triste.

Raquel es un Doppelgänger excesivo, un histrión, una piel demasiado incómoda de soportar durante demasiado tiempo. Más atención merece no fijarse en lo que sucede cuando uno se da cuenta de que esto ya lo ha visto antes. No le importa ser el postre, el plan C, hasta el tercer puesto todos tienen su medalla.

Pobre animalito herido. Pobre, pobre Raquel.

 

Número de familiares en el extranjero: 1. The Wedding Planner.

Hechos Reales (Daniel)

Todo empezó con una manzana.

Hay placeres demasiado culpables como para ser admitidos en voz alta, y Daniel se lo creyó la primera vez que le dijeron que tenía una polla muy bonita: puso el grito en el celo y descubrió que era capaz de ganarle un concurso de miradas a una vela apagada.

Entonces, Daniel empezó a escribir cosas en cuadernos con la esperanza de terminar sus hojas, de perderlos de vista algún día. Creyó que sólo así se sacudiría la sensación de ser una serpiente recién partida en dos en la carretera, preguntándose por qué, retorciéndose de dolor en la primera mañana de calor de mayo; creyó que sólo así sentiría ser él quien lo observa todo desde el retrovisor.

Daniel ha perdido la capacidad de amar, aunque se le ha disparado la imaginación, ha dejado de importarle no sentirse querido, sólo deseado. Conoce todos los tutoriales que desnudan la ciencia del nudo y se regala a la primera de cambio. Se acuesta con una chica y no sabe si enamorarse, si esa será la definitiva, de la misma manera que apunta de manera casual una letra en una hoja virgen y no sabe si esa letra es mayúscula o minúscula hasta que no escribe la siguiente. Da igual. No importa. A todas las quiere lo mismo.

Daniel siempre tiene a mano una caja de esos condones que tanto te gustan, esos que llevan su polla dentro. Participa en competiciones consistentes en untarse todo el cuerpo de pegamento y rodar por camas llenas de post-it, son como la lucha grecorromana pero llevándose bien. Toca canciones que no existen en realidad, pero a ti te suenan todas. Repite en voz alta palabras que oye en bocas ajenas, silabeando fuerte, paladeándolas hasta que quedan desprovistas de significado. Le gusta.

Y justo cuando le coge el truco a hacer con las bragas lo que Satán con las biblias en las pelis de serie B, en ese mismo segundo, Daniel se da cuenta de que es bisutería, que sólo deja marcas de alergia cuando te lo quitas. Pincha en loca. Cede. Le muerden. Se rompe. Ahora vive en un bote de formol, en un tercero con vistas al Segre.

Número de familiares en el extranjero: 2. Hang the DJ.

Hechos Reales (Sonia)

Un cuarto sin ascensor. Un cuarto sin decorar. Una mosca petrificada descansando en el interior del plafón de la entrada. Un desconchón en el estucado descolorido del pasillo. Un roce en el zócalo de la entrada al comedor. Un olor persistente a tabaco. Una cortina raída con los bajos raídos colgando de una barra raída. Una silla plegable que no casa con otras tres sillas que tampoco casan entre sí. Un hule que asistió al 23-F, a juego con un mantel que hace dos décadas no ve la luz del día. Una servilleta de papel estrujada. Un mando de televisión sin pilas acumulando polvo en un revistero. Un montón de periódicos viejos en una bolsa de plástico con un asa rota. Un metro cuadrado de baño. Una ausencia absoluta de toalleros. Una borra. Un radiador que gotea. Una puta cortina de Ikea, la misma que en todas las putas casas. Una pila de cacharros por fregar en la pila. Un cajón con medicamentos. Una puerta de nevera llena de recuerdos de otros sitios. Una nevera radiantemente blanca por dentro. Un taburete de rafia donde debería haber una mesilla. Una gata dormitando sobre una cama a medio hacer. Unas maletas que hacen de mesa. Una puerta de armario que no cierra. Una cómoda frente a él de otro color. Una repisa sobre ella de un tercer color. Una foto de un niño.

Un piso barato donde dormir, vacío, sin cariño ni atención, ya ni siquiera lo intenta.

Eso es Sonia.

Número de familiares en el extranjero: 1. Sad to see you go.

Hechos Reales (Javier)

En menos de una semana, Javier se quedó sin su pez de colores y sus dos padres. De las tres pérdidas, huelga decirlo, la que más le dolió fue la de Wanda y no por una burda competición afectiva entre los finados ni por una escala de valores un tanto jodida, sino por una mera cuestión cronológica.

Su padre les dejó una tarde de jueves (un día terrible para estas cosas, sin duda), sin dignarse siquiera a avisar. Atinó a pulsar el botón correcto pero nunca llegó a la tercera planta, dejando en el suelo del ascensor el pan, una docena de huevos prácticamente intacta y tema de conversación para dos generaciones de vecinos. Único sustento de la familia, dispuesto a todo lo que no tenga que ver con ponerse guantes o encender fuegos, obstinadamente introvertido, campeón mundial en no demostrar sentimiento ni afecto alguno,ese fue su padre: el cazador recolector definitivo, una roca en todos los sentidos, un paradigma de coherencia.

Su madre, ahogada por esa otra variedad de silencio a la que no estaba acostumbrada, no tardó demasiado en apagarse. Sumisa, con una culpabilidad patológica, todo un ejemplo de saber estar en segundo plano siempre con un plato caliente preparado y una disculpa tan sentida como absolutamente innecesaria e inmerecida, murió haciendo aquello que mejor se le había dado en vida: dejar que los hombres coman primero. El ataud más caro para mi marido, qué voy a hacer ahora con mi vida, cuídate mucho hijo mío, jamás había estado tan sola, sí, estoy bien, me encontrareis muerta en el pasillo de casa sin luz alguna encendida.

Es por eso que Javier (nunca Javi, nadie le llamaba Javi desde quinto de EGB), al llegar a casa y darse cuenta de que Wanda no estaba tratando de batir el record pez de siesta, se permitió terminar de derrumbarse al parapeto de estas cuatro paredes. No le unía ningún vínculo especial a ella (¿ella? ¿él? ¿cómo se mira el sexo de una carpa?), no se lo había regalado ninguna ex, no llenaba especialmente el vacío de su casa, no terminaba de entender a la gente que guarda en sus hogares a pájaros y peces. No había nada de Wanda en la muerte de Wanda. Lo que le dolió fue ese bofetón cósmico absurdo, lo intolerantemente innecesario de la situación, la casualidad convertida en causalidad, el diseño inteligente interpretado como una broma que te hace alguien a quien ni siquiera puedes escupir.

La pérdida, lo irreparable, la realidad y la naturaleza de estas tres cosas. Javier entendió perfectamente que en una situación así sólo hay una salida lógica.

Número de familiares en el extranjero: 1. 1000+ pictures.

Verano Festivalero VI

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Arenal. Porque hay arena. Claro, qué tonto.

Festival: Arenal Sound (Burriana, Castellón).

Fechas: 2 al 7 de agosto.

Precio del abono: 80€. Las opciones son casi infinitas, con abonos para 4 días por 60€ sin camping, abonos VIP (2×1 en birra y precios especiales en lo demás) en las mismas condiciones por 69€ o abonos VIP con acampada por 100€. Todas las opciones que hay en medio son posibles y demasiado tediosas de detallar.

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Manual de superviviencia Arenalera: sombrero, pañuelo, bebida, buena compañía.

Puedes ver a: Kaiser Chiefs, Two Door Cinema Club, Fangoria, Fuel Fandango, La Raíz, I’m From Barcelona, Love of Lesbian, Manel, L.A., All Tvvins, Crystal Fighters, Crystal Castles, La Gran Pegatina, Second, Kodaline, High Tyde, Varry Brava, Carlos Sadness, Izal, Rayden, ElyElla DJs, El Último Vecino, Zahara, Grises, Carmen Boza, Pol, Felix Jaehn.

O dar que hablar a la gente cuando les cuentes que te perdiste a: Steve Aoki, Vitalic, Belako (SÍ, ME PERDÍ A BELAKO, ESTABA ENFERMO, QUÉ PASA), Delorean, Borgore, Miami Horror, Chimo Bayo, Belize, Miss Caffeína, Galantis, Los Chikos del Maíz, Full, Space Elephants, Dorian DJs, Perro, Miguel Campello, Yall.

Llegar: es difícil, pero más difícil es permanecer (ver “no es tu festival si”).

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La juventud estira.

Moneda oficial: el token, a dos euros. En este caso, el token era más bien la barrida urogenital que te hacían los seguratas a la entrada. Imagina que extiendes la mano y la colocas perpendicular al suelo, con el pulgar apuntando bien hacia arriba. Después realizas un movimiento de atrás hacia adelante en el perineo (aragonés, en mi caso) de una persona con la intención de comprobar que tras el ano se encuentran los testículos y como final de etapa hay un pene (lo de que no guardes una petaca o una navaja ahí era prácticamente lo de menos). Y después ni un besito, ni un abrazo, ni un te quiero, ni una llamada.

Beber: Esquizofrenia matemática pero precios hiperrazonabilísimos. Había una oferta de 60€ en bebida por sólo 50€ y ofrecen packs de ahorro que incluye una botella de alcohol más soda, vasos y hielos por menos de diez euros. Lo que sea con tal de que la juventud no se entere de que están abusando de ellos.

  • Agua: 2€
  • Refrescos: 2€
  • Red Bull: 2€
  • Tres Red Bull: 4 €
  • “Cerveza” de 33cl: 2€ (Heineken o Desperados)
  • “Cerveza” de litro: 6€ (Heineken o Desperados)
  • Kalimotxo: la juventud ya no bebe de eso, por lo visto.
  • Chupito de Jägermeister: 4€
  • Dos chupitos de Jägermeister: 6 €. Como para ponerme a dividir estaba yo.
  • Cubata: 6€
  • Cortado: no, que yo viera.

Comer: amplísima oferta tanto dentro como fuera del recinto a precios realmente populares, con los macarrones como estrella del cartel. Dichos macarrones fueron los protagonistas de una intoxicación que afectó a 45 personas del camping Arenal pero oye, ¿he dicho que sólo costaban 4 euros?

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Imposible la intoxicación aquí: Santa Ana, patrona del kebab, te protege.

Dormir: el abono puede incluir a gusto del cliente camping en cualquiera de los dos espacios habilitados a tal efecto. El camping es una idea horrrible, ya que continuamente hay gente bebiendo/riendo/gritando/follando/dando por el puto culo. A todas horas. Sólo se soluciona con unos buenos cascos con supresión de sonido ambiente, pero tampoco del todo. Coger alojamiento en Castellón o Villarreal es muy buena idea, ya que existe buen transporte público 24 horas a precios asequibles y un taxi a Castellón son 15 euros.

Público: mayoritariamente tetes y murcianos (en el hipertiroidismo y el horror tatuístico nos ganan los ingleses, para alivio mío), pezqueñines indie que provocan en ti sentimientos razonablemente encontrados, Paula (que viene de Cracovia de ver al Papa y pregunta en el coche I-shit-you-not si venden pan en la zona de conciertos), un MONTÓN de grupos de chicas con amigo gay incorporado, Carles (de Barcelona, quien proclama tener buen gusto musical pero compara a absolutamente todos los grupos con Second), gente que tiene problemas de personalidad y/o autoestima y necesita reafirmarse llevando la bandera de su pueblo/región o la camiseta de su equipo de fútbol/baloncesto of choice (había un chico con camiseta del Betis e ikurriña, estuve por preguntarle si era fan de Roberto Ríos pero pasaba de que me mirara raro), un grupo numeroso de chicas de Murcia que han leído un libro entre todas y se dedican a follarse por turnos a los chicos de la tienda de al lado de la mía.

Es tu festival si: echas de menos los viajes en el bus del cole, te gusta ser sodomizado sin cariño y pagar por ello, eres un fan acérrimo del maltrato por el lado del que recibe.

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Este es el único cartel informativo en todo el festival con una información no obvia del tipo “Este baño es un baño” o “Esta barra es una barra”.

No es tu festival si: eres demasiado viejo para esta mierda o tienes un poco de autoestima. Vamos a ver, que yo entiendo que es difícil organizar un festival para tantísima gente, máxime cuando se han puesto trabas hasta casi el último momento para que se celebre, pero aquí sabíamos todos que esto iba a ir adelante. Dicho esto, es realmente MUY jodido hacer las cosas peor de manera involuntaria. Si Arenal Sound fuera una persona, le pegaría a su mujer nada más volver a casa al ver que no le han preparado la comida, y cuando su mujer le dijera que no le ha podido comprar nada porque no le dan dinero, le volvería a pegar por contestarle. La sensación de maltrato hacia el usuario es constante y, en ocasiones, humillante. Escudarse en que algunos servicios son ofrecidos por terceras empresas, en que hasta el último momento ha estado todo pendiente de un hilo o que el perfil medio de asistente no supera la treintenta y por tanto no tiene cultura de queja no me sirve para absolutamente nada si luego vamos sacando pecho de que somos los más grandes. Mierda para ellos, que no cuente con mi dinero nunca más por los siguientes motivos:

  1. No atienden a dudas razonables por parte de los asistentes por ninguna de sus vías de contacto. Dudas razonables que no aparecen en las FAQ de la página respecto al pago de comida con tokens o con dinero efectivo en la zona de conciertos o la ubicación de ciertos servicios.
  2. En el pueblo no hay absolutamente ninguna señalización con respecto a la ubicación de los recintos de conciertos, zonas oficiales de parking o servicios de transporte público excepto a menos de 100 metros de los mismos. Uno duda muy fuerte de si no se ha equivocado de pueblo, de verdad.
  3. Los encargados de la zonas de parking desgravan a la empresa seguro, porque ninguno sabe explicarte cómo acceder a los recintos de conciertos o las zonas de camping. Pero tampoco pasa nada, porque las zonas de parking están en mitad de un campo de naranjos y andar a ciegas cargado con tus maletas entre acequias tampoco es algo tan grave cuando hay 36 grados.
  4. A mi llegada tuve que cambiar la entrada por la pulsera, adquirir la pulsera del bus y la promoción de los tokens. Los tres servicios me los ha cobrado la misma empresa, pero tengo que ir a tres puntos diferentes y separados entre sí para que me den lo mío, teniendo que esperar a que la persona encargada se digne a aparecer por ahí. Me pareció precioso el homenaje a Astèrix y las 12 Pruebas del César, pero se lo podían haber montado mejor. MUCHO mejor.
  5. Dentro de las zonas de camping la falta de información es alarmante: no hay ningún tipo de señalética que te indique cómo llegar a ninguna parte o dónde se encuentran los servicios que se ofrecen, excepto en los propios servicios.
  6. NO EXISTE UN PUNTO DE INFORMACIÓN. En serio. No existe. Como si estuvieras en Uganda. Si tienes dudas o problemas, te jodes y bebes hasta que se te olviden. Tan solo había una caseta con el cartel “Organización” en el que están para organizarse, no para informarte.
  7. Los puestos de la Cruz Roja se encontraban en numerosas ocasiones desatendidos pero oye, que tampoco aquí pasa nada, que si te estás muriendo tenemos más de una vida, ¿no?
  8. En los accesos a la zona de camping estaban más preocupados por que no metieras cristales (como si no hubiera visto a gente colarlo por las vallas) que si llevabas la pulsera. Ídem para la zona de glamping. No echo la culpa a los encargados que estaban en la puerta porque oye, si paso cuatro veces a las 9 de la mañana, a las 14, a las 17 y a las 20 y ESTÁ LA MISMA PERSONA bastante tienes con seguir vivo. Así y todo, no es de recibo que pague un suplemento por estar más cómodo y seguro y que a las chicas de la tienda de la lado les rajaran la tienda para robarles, a las de enfrente les robaran cartera y móvil y a una tercera (que yo me enterara) le desapareciera una riñonera. Yo pago por tener seguridad y pasillos despejados, y no sólo no me dan ninguna de las dos, sino que además te intentan robar y lo primero que te dicen es que te van a cobrar 120 euros porque tu tienda está dañada. TÓCATE LOS COJONES.
  9. El servicio de autobuses era muy ágil (al César lo que es del César) y las filas eran kilométricas pero muy sobrellevables. Lo que no se puede entender es cómo un festival que dura 6 días es capaz de cambiar la ubicación de alguna de sus paradas principales TODOS LOS PUTOS DÍAS. Sin saltarse ni uno solo, oiga. Y la forma de enterarse era yendo hasta la parada (muchas veces a tomar por culo del mundo) y que te lo contara uno que pasaba por ahí. Tampoco importa porque oye, al fin y al cabo la aplicación no está para avisar de estas cosas, ¿no?
  10. El servicio de duchas con agua caliente y baños individuales no funcionaba. Para nada. Las pulseras que te acreditaban como usuario a lo largo de todo el festival no llegaron hasta el segundo día, no había agua caliente más que en una ducha y no siempre y las tazas no disponían de reposaculos. Si lo comentabas te decían que cuando había mucha afluencia se acababa el agua caliente (te traduzco, “no hay agua caliente y la culpa es tuya, por usar las duchas”) o te explicaban por qué el servicio era deficiente. Como usuario de un servicio, si te cuento un problema no quiero oir las causas, QUIERO OIR SOLUCIONES o que estás tratando de solucionarlos, al menos.
  11. El recinto de conciertos es un campo. Vale. Y en él hay tierra. Vale. Y sabes que va a venir una media de 40000 personas por día. Vale. ¿Soy el único que ve que hay que pasar una manguera antes o es que los organizadores están demasiado ocupados contando dinero? Auténticas nubes de polvo, ataques de asma entre los asistentes, camisetas usadas como mascarilla que después hay que tirar a la basura por la cantidad de tierra que ha quedado agarrada en ellas, mocos negros, lavarse la cara y parecer que te estás desmaquillando, toses que duran días. Ah, vale, Arenal Sound, ahora lo pillo. Es cierto, es culpa mía.
  12. El único plano disponible es esto, que vas a ver en tu móvil. Móvil cuya pantalla es del tamaño que es y cuya batería vas a tener que hacer durar seis días si quieres enterarte de algo. Los organizadores no son responsables de que tu móvil sea tu móvil, pero sí de no facilitar ABSOLUTAMENTE NINGÚN TIPO DE INFORMACIÓN EN SOPORTE FÍSICO. Incluso el FIB, que jamás ganará el Premio Accesibilidad, tiene la decencia de darte un folleto. Bueno, cobrártelo. Bueno, tú ya me entiendes.
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No apto para presbíticos.

Número de adolescentes maltratados: 300.000 según la organización, pero eran todo el rato los mismos 50.000.

Veces que voy a volver a pisar el Arenal Sound: 0. Ni aunque vaya a tocar Radiohead y me juren que Thom Yorke se va a pegar un tiro en la cabeza en vivo. Ya veré el video en Youtube en mi casa, prefiero regalarle mi dinero a cualquier organización en la que crea. Incluso a alguna en la que no crea.

Bises realizados por Kiko Veneno: 0.

Número de familiares en el extranjero: 1. No quiero más dramas en mi vida.